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28º Congreso de AECOC

Ignacio González (AECOC), alerta del impacto del shock energético: “No solo afecta a los costes industriales, también se traslada a toda la cadena de valor”

Por Leyre EsparzaResponsable de contenidos del área de Ferretería y Bricolaje.
González ha destacado que la economía española cerró 2025 con un crecimiento del 2,8 %, lo que supone una desaceleración de siete décimas respecto al año anterior y una ligera desviación a la baja frente a las previsiones iniciales.

AECOC, la Asociación empresarial que reúne a más de 35.000 compañías de la industria y la distribución de diferentes sectores profesionales, ha celebrado su Asamblea General de Asociados en Barcelona. El encuentro ha contado con la intervención de Ignacio González, presidente de la Asociación, quien ha analizado la evolución reciente de la economía española y sus perspectivas, así como sus implicaciones para el tejido empresarial reunido en AECOC.

González ha destacado que la economía española cerró 2025 con un crecimiento del 2,8 %, lo que supone una desaceleración de siete décimas respecto al año anterior y una ligera desviación a la baja frente a las previsiones iniciales.

No obstante, ha subrayado que el comportamiento del último trimestre del año fue más dinámico que el de la media de la Unión Europea y de la zona euro.

Inflación tras el conflicto de Irán

La inflación había empezado a moderarse en la segunda mitad de 2025, después de varios años con fuertes subidas. Sin embargo, esta tendencia ha cambiado de forma brusca en marzo de 2026, cuando el IPC subió hasta el 3,4 %. Este aumento se debe principalmente al impacto del conflicto con Irán en los precios de la energía.

Por otro lado, la inflación subyacente —que no incluye energía ni alimentos no elaborados— se mantiene estable en el 2,7 %. Esto indica que la subida reciente de la inflación no se debe a un aumento general del consumo, sino sobre todo al encarecimiento de la energía.

Antes del conflicto, los precios de los alimentos ya mostraban cierta presión. En febrero, la inflación alimentaria alcanzó el 3,2 %, con subidas más fuertes en los alimentos no elaborados (6,5 %) que en los elaborados (1,2 %). Sin embargo, en marzo esta inflación se moderó hasta el 2,7 % interanual, lo que sugiere que el aumento de los costes energéticos no se traslada de inmediato a los precios de los alimentos.

“El impacto inflacionario que estamos viviendo tiene un origen claramente energético, lo que introduce una volatilidad adicional en toda la cadena de valor”

Ignacio González, presidente de AECOC

Impacto de la energía

El inicio del conflicto ha cambiado de forma importante las previsiones económicas. En general, se espera que tenga efectos negativos, tanto en el crecimiento como en la inflación, aunque su intensidad dependerá de cuánto dure.

Las previsiones se han ajustado: se espera menos crecimiento del PIB y más inflación. En concreto, las estimaciones sitúan la inflación media de 2026 entre el 3,2 % y el 4,3 %, con una previsión más probable en torno al 3,6 %.

En este escenario, el sector del gran consumo es especialmente vulnerable al aumento de los costes energéticos, ya que afectan de forma trasversal a toda la cadena de valor, desde la producción hasta la distribución. Esto es especialmente importante en la industria alimentaria, donde factores como el precio de los fertilizantes tienen un peso clave.

“El impacto de la energía no solo afecta a los costes industriales, sino que termina trasladándose a toda la cadena de valor, generando una presión que debemos vigilar con especial atención”

Ignacio González, presidente de AECOC

Productividad y absentismo

Desde AECOC también señalan que uno de los principales problemas estructurales es la baja productividad, que sigue alejándose de la media europea. El 80 % de los directivos del sector considera prioritario mejorarla mediante inversión en tecnología y en formación del capital humano.

Otro gran reto es el absentismo laboral, que ha alcanzado niveles récord en 2025 y supone un coste del 1,4 % del PIB. Este problema tiene múltiples causas, como un menor control de las bajas, cambios normativos, el envejecimiento de la población activa y el aumento de los problemas de salud mental.

“El absentismo está comprometiendo la productividad de las empresas y, al mismo tiempo, la sostenibilidad del propio sistema de bienestar”

Ignacio González, presidente de AECOC

Entre las medidas propuestas por el presidente de AECOC para solucionar el absentismo laboral destacan el refuerzo del diálogo entre administraciones, empresas y sindicatos, una mayor coordinación con el sistema sanitario, el impulso del papel de las mutuas, la digitalización de los procesos y la mejora de la información disponible.

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