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De izquierda a derecha: Alejandro Rodríguez; Regina Rodríguez y Regina Fernández
HISTORIAS DE RELEVO GENERACIONAL

Regina Rodríguez tomará el relevo de Ferretería El Villas: “Estoy orgullosa de continuar con el negocio que fundó mi padre”

Por Leyre EsparzaResponsable de contenidos del área de Ferretería y Bricolaje.
Las ferreterías de barrio tienen futuro cuando hay quien decide continuar el camino. Es el caso de Regina, de 26 años, que se prepara para asumir en los próximos años la responsabilidad de Ferretería El Villas, el negocio que su padre puso en marcha hace más de dos décadas en Chauchina (Granada). "“La ferretería es un negocio muy bonito y ojalá más gente joven se animara a seguir con él”.

Regina siempre ha tenido claro que quería continuar con el negocio que fundó su padre en 2003. Ferretería El Villas, ubicada en la localidad granadina de Chauchina, abrió sus puertas en 2003 cuando el padre de Regina, Alejandro Rodríguez, y otros dos socios decidieron apostar por este sector. Con el paso del tiempo, estos fueron abandonando el proyecto y el negocio terminó convirtiéndose en una empresa familiar.

“Mi padre apostó por quedarse con la ferretería para que el día de mañana la heredáramos mi hermana y yo”, relata Regina a C de Comunicación.

Regina comenzó a interesarse por el negocio desde muy joven, ya que ayudaba a su padre siempre que podía y, con apenas 17 años, – y a pesar de ser muy buena estudiante-, dejó los estudios para trabajar en la ferretería, una decisión que en un principio generó dudas en casa.

“Mis padres querían que estudiara, pero quise probar. Empecé a trabajar en la ferretería en periodo de prueba para ver si realmente era lo que quería”, recuerda.

En este momento, y ya con 26 años, no se arrepiente de su decisión, y aquel periodo de prueba terminó convirtiéndose en un aprendizaje. Sin formación específica en ferretería, Regina fue adquiriendo conocimientos observando a su padre y trabajando día a día en la tienda. “Iba detrás de él fijándome en todo lo que hacía”, señala.

Ferretería El Villas, más de dos décadas de historia

A día de hoy, Regina trabaja junto a su padre y su madre, Regina Fernández, y juntos continúan escribiendo la historia de una tienda que cuenta con más de 200 metros cuadrados y ofrece todo tipo de productos. Además, la ferretería ha incorporado máquinas de vending de 24 horas, ofreciendo a los clientes productos de ferretería de uso cotidiano. Esta iniciativa permite que, incluso fuera del horario habitual, los vecinos puedan acceder a herramientas y materiales básicos de forma rápida y cómoda.

Tal y como relata Regina, el trato cercano es uno de los pilares del establecimiento. Aunque cuentan con presencia online, el negocio sigue apostando por la atención personal. “A la gente le gusta que le expliquemos el producto cara a cara. Aunque puedan verlo en la tienda, muchas veces nos piden consejo antes de llevárselo”, comenta.

La clientela combina particulares y profesionales y todos mantienen una relación cercana con la familia. “Muchos pasan incluso solo para saludarnos o charlar un rato”, explica Regina.

El legado continúa

El relevo generacional no siempre es sencillo en los negocios familiares, especialmente en el comercio tradicional. En ese sentido, Regina relata que conoce ejemplos de ferreterías que han cerrado porque la siguiente generación no quiere continuar.

“Da pena ver a personas que han luchado toda su vida por su negocio y que luego no tenga continuidad”, afirma.

En su caso, el proceso de transición se está produciendo de forma natural. Su padre, que este año cumplirá 55 años, sigue al frente del negocio pero ya confía en ella para tomar decisiones. “Todo lo que hacemos lo hablamos entre los tres”, explica.

En un sector históricamente masculinizado, Regina también ha tenido que demostrar su valía ante algunos clientes. Sin embargo, asegura que estas situaciones son cada vez menos frecuentes. “Al principio alguna persona puede pensar que no vas a saber atenderle, pero luego cambian de opinión. Muchos clientes ya vienen y dicen que quieren que les atienda yo”, cuenta.

De cara al futuro, Regina tiene claro su objetivo: mantener vivo el negocio familiar y hacerlo crecer. De hecho, la familia ya se plantea ampliar las instalaciones con la compra de una nave cercana.

En la ferretería, los tres miembros de la familia comparten todas las tareas del día a día. Venden, facturan, colocan productos y atienden a la clientela de manera conjunta, asegurándose de que cada aspecto del negocio funcione sin problemas y manteniendo un trato cercano y familiar que les caracteriza.

“Estoy orgullosa de continuar con el negocio que fundó mi padre, y por el que ha luchado y trabajado tanto”, afirma. “La ferretería es un negocio muy bonito y ojalá más gente joven se animara a seguir con él”.

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