El grueso del sector ferretero catalán está dominado por pequeñas ferreterías. Al menos, en cuanto a volumen de empleados. Casi el 90 % se sitúa en la franja de 1 a 10 trabajadores: una tipología de negocio que, desde hace años, batalla por convertir sus márgenes brutos (más altos en comparación con las ferreterías de mayor tamaño) en beneficios.
El estudio del Gremi de Ferretería de Cataluña a partir de los datos del Registro Mercantil de 507 ferreterías y 365 encuestas directas deja una fotografía clara: un sector que ha pasado de facturar 1.359 millones de euros en 2019 a rozar los 1.933 millones de euros en 2024, pero copado por micropymes en la lucha diaria por sobrevivir en un mercado cada vez más competido.
Y es que, pese a la enorme presencia de ferreterías pequeñas en la región, un grupo de 10 grandes ferreterías (que superan los 100 empleados) representan cerca del 36 % de la facturación del sector en 2024. Hace apenas cinco años, el porcentaje si situaba en el 25,69 %.
Si atendemos al margen y, sobre todo, la beneficio neto de la actividad ferretera la imagen es significativa: aunque las ferreterías más pequeñas obtienen un margen bruto, de media, superior al 34 %, su rentabilidad es casi imperceptible. Más margen, sí, pero con beneficios de subsistencia.
Las empresas grandes, sin embargo, muestran el efecto contrario: con un margen bruto porcentual más bajo (28,3% en 2024), obtienen en beneficios netos muy elevados.
La media de beneficio neto entre las grandes empresas se situó en aproximadamente 2,7 millones de euros en 2024, pese a que se ha reducido respecto al pico histórico de 2022, cuando se situaba en 4,2 millones de euros.
















