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Entrevista completa a Javier de la Hoz (ADFB): “En España tenemos una gran ventaja y es la capilaridad de la distribución de ferretería y bricolaje”

Por Alejandro CentellasResponsable de contenidos del área de Ferretería y Bricolaje

Una hoja de ruta continuista, pero con un impulso hacia la colaboración sectorial y una mayor proyección internacional. Javier de la Hoz, recientemente nombrado gerente de la ADFB, con casi una década de trabajo ligado a la asociación, analiza en esta entrevista los retos que afronta la distribución ferretera —desde la sobrerregulación y la competencia desleal en los marketplaces hasta la captación de talento— y desgrana las prioridades estratégicas que marcarán los próximos años.

¿Cuáles son las principales líneas estratégicas o proyectos en los que queréis trabajar desde la ADFB?

Diría que damos continuidad a una hoja de ruta clara y la reforzamos en algunos aspectos.

Vamos a estrechar relaciones con las asociaciones del ámbito de la ferretería y el bricolaje, y también a abrirnos a otras organizaciones del retail con las que compartimos retos e intereses, buscando sinergias y posiciones comunes.

Queremos estar muy atentos a la evolución normativa que pueda afectar al sector, tanto en España como en la Unión Europea, con un enfoque proactivo: anticiparnos, participar en los procesos de consulta y defender los intereses del mercado.

Apostamos por una mayor homogeneización y claridad normativa para los marketplaces, porque nos impactan de forma directa y, sobre todo, por una cuestión esencial: la salvaguarda de la seguridad del consumidor y la competencia en igualdad de condiciones.

Otra línea prioritaria es apoyar e impulsar iniciativas y programas de ayudas vinculados al hogar, que incentiven la mejora, rehabilitación y mantenimiento, y que tienen un efecto dinamizador en nuestro mercado.

También buscamos fomentar la unificación legislativa a nivel autonómico y, asimismo, a nivel de la Unión Europea, reduciendo barreras y diferencias regulatorias que complican la actividad.

¿Crees que la ADFB puede tener una proyección más internacional y ser un actor relevante fuera de España?

Sí, por supuesto. Además, es algo esencial, algo que debemos hacer. La ADFB cada vez está más involucrada en la actividad de EDRA a nivel europeo y global. EDRA-GHIN es la asociación internacional de distribuidores de Ferretería y Bricolaje, donde se reúnen las asociaciones empresariales de los distintos países, así como los distribuidores a nivel global. Formamos parte del Compliance Committee y colaboramos de manera muy activa en toda la actividad internacional de la asociación.

Además, cada vez vemos con más frecuencia que hay desarrollos legislativos desde la Unión Europea que nos afectan directamente. Es fundamental que la ADFB aporte la visión del sector en España, dado que no es lo mismo el mercado de la ferretería y el bricolaje en Finlandia que en Francia, Alemania o España.

Son mercados muy distintos, con características específicas, y es importante que la ADFB aporte la visión de nuestro mercado para que estos desarrollos legislativos sean lo más adecuados posible.

¿Qué retos observas en la distribución de ferretería y bricolaje en España?

Como retos —que en el fondo considero que son oportunidades— veo, fundamentalmente, la adaptación a las nuevas tecnologías y el desarrollo de nuevos conceptos de espacios de venta en el comercio minorista.

Otro reto del sector es la adaptación a las características del mercado laboral actual: la búsqueda de relevo generacional y la captación y retención de talento.

¿Cuáles son los problemas o inquietudes que trasladan los asociados de la ADFB?

Básicamente, los mismos problemas e inquietudes que puedes encontrar en cualquier otro distribuidor del sector.

Actualmente, posiblemente los dos problemas fundamentales son, por un lado, la sobrerregulación: a nivel nacional, con 17 comunidades autónomas y un Gobierno central produciendo legislación, a lo que se añade la normativa proveniente de la Unión Europea. Esto genera un volumen de normas que llega a paralizar la gestión normal del negocio.

Y, por otro lado, la competencia desleal que viene por parte de algunos pure marketplaces, que están introduciendo en la Unión Europea productos que no cumplen con los requisitos mínimos de seguridad que sí se exigen a los distribuidores y fabricantes europeos, generando un grave problema de seguridad para los consumidores.

En los últimos tiempos, grandes enseñas como Leroy Merlin apuestan por establecimientos más pequeños, especializados y en el centro de las grandes ciudades. ¿Vamos hacia un modelo donde la cercanía es clave para el cliente?

En nuestro sector, la cercanía y el asesoramiento personalizado siempre han sido fundamentales. Esto es así para todo tipo y tamaño de tiendas.

Sin duda, los nuevos modelos de desarrollo de los espacios de venta deben incluir estos aspectos, junto a entornos con un mayor componente experiencial.

¿Hay espacio para las ferreterías tradicionales? ¿Pueden coexistir ambos modelos o nos dirigimos a un modelo más europeo con grandes operadores de bricolaje?

Sin duda, hay espacio para la coexistencia y así lo estamos viendo: está sucediendo. Como decía antes, el mercado español es muy distinto del mercado finlandés, del mercado alemán o incluso del mercado italiano. Cada mercado tiene sus peculiaridades y, en España, tenemos una gran ventaja: la capilaridad del sector de la distribución de ferretería y bricolaje.

Hay espacio para las grandes superficies, para las tiendas medianas y para las ferreterías tradicionales. No debemos perder de vista que la satisfacción de las necesidades del consumidor es lo que debe dinamizar la adaptación de la distribución. Y, sin duda, distintos formatos responden a las necesidades de distintos clientes.

¿En qué punto de madurez tecnológica o de innovación se encuentran los grandes distribuidores de bricolaje? ¿Qué tendencias crees que serán clave en los próximos años?

Vemos que todo el sector, grandes y pequeños distribuidores, está haciendo grandes esfuerzos de adaptación a las nuevas tecnologías que están a nuestra disposición. El grado de innovación es alto y, en ocasiones, yo diría que somos incluso punteros a nivel global.

Respecto a las tendencias que más van a afectar en los próximos años, debemos tener en cuenta que vivimos tiempos de geopolítica convulsa y que lo que vale hoy tal vez mañana no nos sirva, literalmente, además de la cada vez más exigente normativa.

Pero hay aspectos que sí consideramos clave: la omnicanalidad real, que ha venido para quedarse; la tienda como showroom y punto de picking de proximidad; el uso de la IA en la gestión de la información y en el trato al cliente; la fidelización de clientes; y la reparación, la venta de segunda mano o el alquiler.

¿Cómo ves la feria de Eurobrico? ¿Qué papel crees que puede tener en el presente y en el futuro?

La distribución necesita reunirse con los proveedores, ver productos, intercambiar opiniones, sentarse a hablar en un ambiente relajado, lejos de la vorágine diaria, y experimentar fuera de los catálogos digitales, tocando los productos. Esto inspira y ayuda a generar nuevas ideas. También ayuda a establecer el futuro de las relaciones comerciales desde la confianza que da el trato personal, hablando cara a cara para colaborar y seguir creciendo.

Eurobrico es la casa de todos en este mercado. Desde sus inicios ha realizado una gran labor de dinamización del sector, ayudando a tender puentes de comunicación entre los distintos agentes. No me imagino el DIY y la ferretería en España sin Eurobrico.

Su papel fundamental en las próximas ediciones va a ser ayudar a la internacionalización a nivel europeo y prestar mucha atención al desarrollo del acuerdo con Mercosur.

¿Crees que hay margen de mejora en la colaboración con otras asociaciones o entidades del sector?

Uno de los objetivos de la ADFB es profundizar en la colaboración con distintas asociaciones de nuestro sector y del comercio minorista. Compartimos problemas comunes y afrontarlos unidos nos da mayor fuerza a la hora de defender nuestros intereses.

¿Qué demandas realizáis a la Administración pública para apoyar a las empresas de ferretería y bricolaje, que ya se consideraron esenciales en momentos críticos?

Efectivamente, las ferreterías son las farmacias del hogar y son esenciales para los hogares de todo el país. Así se lo comunicamos a las administraciones públicas durante la pandemia y, lamentablemente, lo hemos vuelto a experimentar durante la DANA en Valencia.

Las administraciones públicas deben hacer lo posible por defender este sector. Si tuviéramos que hacer tres peticiones a la Administración pública, pediríamos racionalización de las exigencias legales, unidad de mercado y las mismas leyes para todos.

¿Cómo puede la asociación impulsar y desarrollar iniciativas frente a los problemas de las empresas del sector para atraer profesionales?

Este es uno de los retos actuales de este sector, del comercio minorista y de todas las empresas en general. La composición del mercado laboral ha cambiado; las expectativas e intereses de los nuevos profesionales que se incorporan también han cambiado.

O se identifican estos intereses o no será posible atraer nuevos profesionales. La ADFB, en su naturaleza de representante sectorial de los distribuidores, puede ser el nexo de unión y el altavoz de los distribuidores.

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