La escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel ha comenzado a trasladarse a los mercados energéticos y al transporte internacional, con impacto potencial en sectores dependientes de materias primas, energía y logística.
En los dos días posteriores al inicio de las hostilidades, el precio del petróleo ha registrado subidas cercanas al 8–10 %, mientras que el gas natural ha avanzado en el entorno del 20 %, tras llegar a repuntes superiores. La tensión se concentra en el estrecho de Ormuz, por donde transita en torno al 20 % del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado.
En paralelo, varias navieras han modificado rutas o suspendido tránsitos por la zona. El desvío de buques por el cabo de Buena Esperanza incrementa los tiempos de tránsito entre Asia y Europa y eleva los costes operativos. En 2022, una combinación de crisis energética y disrupciones logísticas ya impactó en tarifas de transporte, disponibilidad de producto y costes industriales.
Posibles áreas de impacto en el suministro industrial
Para el sector del suministro industrial, los efectos pueden concentrarse en tres frentes:
- Costes energéticos: el encarecimiento del gas y del petróleo afecta a fabricantes intensivos en energía y al transporte por carretera y marítimo.
- Logística internacional: desvíos de rutas y primas de riesgo en seguros pueden trasladarse a las tarifas de flete.
- Materias primas: acero, aluminio, químicos y derivados del petróleo pueden registrar revisiones si la tensión se prolonga.
Aunque Irán no es un proveedor directo relevante para la mayoría de distribuidores industriales españoles, su posición estratégica en Ormuz influye en los flujos globales de energía y mercancías.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido de que el escenario podría prolongarse varias semanas, lo que introduce incertidumbre sobre la duración del impacto.
La visión desde la distribución
Desde Elektro3, su director de compras y marketing, Xavier Crusells, señala que por el momento no están registrando efectos directos en precios, plazos o disponibilidad de producto.
Crusells apunta que algunas navieras que todavía transitaban por el canal de Suez podrían dejar de hacerlo, aunque no detecta, por ahora, revisiones de tarifas ni movimientos por parte de proveedores. “Si el precio del petróleo sube mucho, se aplicarán tarifas nuevas de transporte”, indica.
La compañía no contempla de momento adelantar pedidos ni reforzar stock, y considera que los tiempos de producción y suministro deberían mantenerse si el conflicto no escala. No obstante, prevé que puedan producirse incrementos en costes logísticos o en determinadas familias de producto si la situación se prolonga.
Además de la posición expresada por Elektro3, desde Synergas, su gerente, Íñigo Pérez, señala que en estos momentos no tienen incidencias pendientes relacionadas con el conflicto ni alteraciones en pedidos en curso. No obstante, apunta que, ante la posibilidad de que se produzcan nuevas subidas en energía y transporte si la tensión se mantiene, la cooperativa podría valorar el adelanto de pedidos como medida preventiva para evitar incrementos adicionales de costes.
Desde Doorcats, su responsable de operaciones, Jorge Sanz, explica que por el momento no han registrado un impacto directo en precios o disponibilidad, aunque sí han recibido comunicaciones de navieras anticipando posibles cambios de ruta, incrementos en tiempos de tránsito y la aplicación de sobrecargos vinculados al combustible o al riesgo de guerra. Señala que todavía no han sufrido desvíos efectivos, pero que, de producirse, podrían traducirse en retrasos y roturas de stock.
A medio plazo, la compañía trabaja en reforzar inventario en la medida que su capacidad de almacenaje lo permite, ante la previsión de tránsitos más largos y un escenario logístico incierto. En su caso, el área más expuesta sería la de ferretería, especialmente herraje, por su dependencia de Asia, mientras que la división de carpintería, con proveedores europeos y nacionales, podría tener menor afectación.
Sanz apunta que los proveedores ya habían revisado precios por materias primas y divisas y considera que el alcance final dependerá de la duración del conflicto, cuyo efecto podría prolongarse varios meses si la situación no se estabiliza.
Incertidumbre a corto plazo
A corto plazo, el impacto en el suministro industrial es limitado y se concentra en la evolución de la energía y del transporte. Sin embargo, si la tensión se mantiene durante varias semanas, el sector podría enfrentarse a:
- Revisiones de tarifas de transporte marítimo y terrestre.
- Incrementos en costes energéticos para fabricantes.
- Ajustes en precios de materias primas vinculadas al petróleo.
- Mayor presión sobre los plazos en rutas Asia–Europa.
El comportamiento del petróleo y del gas en las próximas semanas será determinante para medir la profundidad del efecto. Por ahora, el mercado se mueve en un escenario de tensión contenida, pendiente de la duración y alcance del conflicto.
















