El ejercicio 2026 se presenta para los suministros industriales como un año de consolidación tras varios ejercicios marcados por cambios normativos, tensiones energéticas y ajustes económicos. Sin grandes reformas de impacto inmediato, las pymes del sector deberán adaptarse a un entorno de mayor control fiscal, costes estructurales elevados y una exigencia creciente en eficiencia operativa.
Estas son algunas de las claves que definirán el escenario empresarial para los suministros industriales en España durante este año.
Fiscalidad: estabilidad normativa y mayor control
En 2026 no se prevén subidas generalizadas de impuestos que afecten directamente a las pymes, pero sí un refuerzo de los mecanismos de control por parte de la Administración. La Agencia Tributaria continúa avanzando en la digitalización y trazabilidad de las operaciones, lo que reduce el margen de error en la gestión fiscal. Aunque, en este sentido, se ha retrasado a 2027 la entrada en vigor del Verifactu.
Para los suministros industriales, esto implica una mayor atención a la coherencia entre facturación, márgenes, gastos deducibles y relaciones comerciales con clientes y proveedores, especialmente en lo relativo a descuentos, rappels y operaciones recurrentes.
Impuesto de Sociedades: sin cambios de tipo para pymes
El tipo del Impuesto de Sociedades para pequeñas y medianas empresas se mantiene sin variaciones en 2026. No obstante, se refuerza la revisión de determinados incentivos fiscales y la aplicación de límites en la compensación de bases imponibles negativas.
Las empresas del sector con estructuras societarias más complejas o con un crecimiento acelerado en los últimos años deberán prestar especial atención a la planificación fiscal y contable.
Energía: normalización de precios y costes estructurales
Tras el fin de las medidas excepcionales aplicadas durante la crisis energética, el coste de la electricidad se consolida en 2026 como un gasto estructural relevante para las empresas. El IVA al 21 % y los impuestos asociados al sistema eléctrico ya forman parte del escenario habitual.
Para los suministros industriales con instalaciones de almacenamiento, iluminación y maquinaria, el foco se traslada ahora a la optimización del consumo y a la contratación de tarifas estables a medio plazo.
Transporte y logística: presión sostenida sobre los costes
La logística continúa siendo uno de los principales puntos de atención para el sector. En 2026 se mantienen las subidas progresivas en peajes, costes asociados al transporte y medidas vinculadas a la reducción de emisiones.
Estas circunstancias afectan tanto a los suministros con flota propia, que deben adaptarse a normativas medioambientales y restricciones de acceso urbano, como a aquellos que dependen de operadores logísticos externos, que trasladan parte de estos incrementos a sus tarifas.
Costes laborales y Seguridad Social
El sistema de cotizaciones sociales continúa su ajuste gradual en 2026, con incrementos progresivos en las bases y aportaciones empresariales. Aunque no se trata de subidas bruscas, el efecto acumulado impacta en las estructuras con mayor número de empleados.
En el suministro industrial, donde conviven perfiles comerciales, personal de almacén y administración, el coste laboral sigue ganando peso en la estructura de gastos.
Digitalización: de incentivo a requisito operativo
Las ayudas directas a la digitalización pierden protagonismo en 2026 frente a una mayor exigencia normativa y operativa. La trazabilidad de procesos y la integración de sistemas se convierten en elementos clave para la relación con clientes, proveedores y administraciones.
En este contexto, la digitalización deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en una condición necesaria para operar con normalidad.
Financiación e inversión
El acceso a financiación se mantiene estable, aunque con costes superiores a los niveles previos a 2020. Esto condiciona las decisiones de inversión en stock, ampliación de instalaciones o apertura de nuevas líneas de negocio, especialmente en un sector donde la rotación y el circulante son determinantes.
Un cliente industrial más prudente
Más allá del marco regulatorio, el contexto económico influye en el comportamiento del cliente industrial, que tiende a ajustar pedidos, optimizar stocks y priorizar el servicio y la disponibilidad frente a otros factores.
Este escenario obliga a los suministros industriales a reforzar la gestión interna, la eficiencia logística y la relación comercial con su cartera de clientes.
Un año de gestión y adaptación
En conjunto, 2026 no se perfila como un ejercicio de cambios disruptivos, pero sí como un año en el que los suministros industriales deberán adaptarse a un entorno de costes consolidados, mayor control administrativo y exigencias operativas crecientes, comunes al conjunto de las pymes españolas.
















