Si me siguen por Linkedin se habrán dado cuenta que he pasado los 10 últimos días en Taiwán, capital mundial de la tornillería. En el sur, en la ciudad de Kaohsiung, se celebra cada dos años la Taiwan International Fastener Show, un acontecimiento en el polo asiático que reúne a más de 300 fabricantes y proveedores de tornillos y fijaciones (sujecciones que dicen mis amigos mexicanos). Me invita Taitra Barcelona, la oficina que se encarga de lubricar las exportaciones y los negocios comerciales taiwaneses en todo el mundo.
Mientras en España reunimos en nuestras ferias un número de proveedores similar de todas las familias de producto que conforman el universo ferretero, los números del evento taiwanés están absolutamente centrados en esa familia de producto que les ha situado a la cabeza de la economía mundial desde la década de los 80. En estos momentos es el tercer evento mundial por cifras en el mundo de la tornillería y un magnífico escaparate para todas las marcas que apuesten por la innovación.

La feria abarca materias primas, maquinaria y productos terminados de alta precisión para sectores como el aeroespacial, el de automoción (EV) y los semiconductores. Junto con el segmento médico, los taiwaneses, uno de los tigres asiáticos, son líderes en industrias que marcan el paso de la economía mundial y les permiten mantener crecimientos del PIB por encima de los 8 dígitos desde hace muchos años.
Taiwán sufrió 50 años de dominio colonial japonés de 1895 a 1945; la huella nipona les dejó, como contraparte, una apuesta por la educación y la innovación que les ha convertido en la potencia 22 del mundo por PIB nominal a pesar de contar tan sólo con 23 millones de habitantes.
La octava y última edición de la Fastener consolida la posición de Taiwán como Hub Global y reafirma el compromiso del país con la sostenibilidad al buscar soluciones cada vez más respetuosas con el medio ambiente. La feria también ha redoblado sus esfuerzos por mejorar los procesos de fabricación inteligente.
Esta plataforma B2B integral acogió múltiples reuniones entre fabricantes y exportadores y también visitas exclusivas a fábricas locales para compradores internacionales.
La apuesta por la innovación ha situado a Taiwán en el puesto 22 por PIB Nominal a nivel mundial
Me ha sorprendido que nuestras marcas de referencia de fijaciones no acudan a la feria y aprovechen esas visitas a todas las fábricas locales que se extiende por toda la franja occidental de la isla. En Kaohsiung, en Taichung o en Tainan.
Las conferencias del Foro Global se centraron en sostenibilidad y descarbonización destacando ahorros de energía y reciclaje que son básicos para exportar a Europa. El viejo continente sigue peleando en solitario por una industria menos dañina para el planeta. También es básica para esta industria la reconfiguración de la cadena de suministros que obliga a una reubicación de la producción a nivel mundial.

Cuando decía que venía de un medio de comunicación español se sorprendían porque para ellos Europa es un todo conjunto. En los stands, hospitalidad asiática. La marca Lu Chu Shin Yee incluía una botella de Moët & Chandon con el nuevo catálogo. Ojalá cunda el ejemplo que la letra con champán mejor entra.
¡Qué envidia la cobertura 5G de Taiwán! Mientras en España seguimos sufriendo para trabajar en el AVE.
Taiwán es un país extremadamente seguro y limpio. Es normal ver los cascos descansar sin protección encima de las motos y sus ciudades están impecables a pesar de que no existen papeleras. En sus mercados huele a Asia por los cuatro costados y el stinky tofu te recordará que nada huele peor para un Europeo. He sentido mucha envidia de su cobertura 5G; he conducido en moto por rincones apartados y montañosos de la isla y siempre he sabido dónde estaba. Me acordaba de la cobertura que nos ofrece el AVE en cualquier trayecto en nuestro país.
Un consejo para los moteros; que hagan el trayecto entre Tamsui y la capital Taipei entre centenares de ciclomotores. Nadie pone intermitente, nadie frena, nadie se enfada, nadie toca el claxon. Todo fluye.
Y no hay que perderse el museo del Palacio Nacional y su colección de jade.
Me enamoré del whisky Kavalan en la edición anterior y he visitado el elegante bar que tienen en Taipei y en el que se pueden probar todas sus referencias. Si vas a la capital y te gusta el malta, visita imprescindible.










