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Ferretería Olver, la transformación de un pequeño negocio de barrio

La historia de Ferretería Olver se remonta a la década de los 60. Por aquel entonces, el negocio, localizado en Badia del Vallès (Barcelona), pertenecía a una familia apellidada "Miranda". Se trataba, tal y como nos explican Alexandra Stefana y Raúl Creix, sus actuales propietarios, de “una pequeña ferretería escondida en una calle de poco paso, de 45 m2 en planta y un sótano de 24 m2”.

Cuando se puso en marcha este pequeño negocio de barrio, explican, logró un notable éxito, ya que en paralelo se estaban entregando los primeros pisos de protección oficial de Ciudad Badía. “Eran pisos sin amueblar, con apenas un punto de luz por estancia y poco más. En un entorno sin grandes superficies ni competencia como hoy, las colas en la ferretería llegaban hasta la esquina”.

El éxito de la ferretería perdura durante veinte años, pero “entre una serie de problemas familiares y una falta de relevo, el negocio se pone en traspaso”. En este contexto, Josep, proveedor de fontanería de los Miranda, decide quedarse con el negocio. “Los primeros años siguen siendo de bonanza económica, sin embargo no logra mantener el tirón y sus ventas se reducen al mínimo para subsistir y la ferretería se reduce a una tienda de trastos anticuados en la que casi nadie compra”, explica Raúl. “Y en este momento es cuando entramos nosotros”.

De un contratiempo surgió una oportunidad

“Yo me dedicaba al mundo del acero y mi pareja era panadera. Tuve un accidente laboral grave que me imposibilitó trabajar en mi anterior puesto así que, en los casi dos años que estuve de baja y recuperación, me formé en gestión de empresas para reciclarme como ferretero”, cuenta Raúl. 

En el 2017 la ferretería cuelga el cartel de traspaso por jubilación y Alexandra y Raúl, dos jóvenes emprendedores de 27 y 34 años, respectivamente, se quedan con el negocio. “La mitad de los números que nos dieron no eran ciertos”, lamenta Raúl, “¡Aquella ferretería era una ruina!”, exclama. Pero con mucho esfuerzo e ilusión los dos jóvenes consiguieron revitalizarla.

Manos a la obra, la pareja reformó y transformó por completo la ferretería “que parecía una cueva” y le cambiaron incluso en nombre, pasando a ser Ferretería Olver, en homenaje a la abuela de Raúl. “El apellido de la abuela se está perdiendo y nos pareció bonito hacerle este regalo a ella y a la familia”, matiza Alexandra.

En 2019, la ferretería se trasladó a un nuevo local de medidas y proporciones similares al anterior, en la principal arteria comercial de Badia del Vallès (Avenida Burgos, 6). Tras reformarlo de arriba a abajo casi ellos dos solos, la tienda la abrieron a principios del mes de septiembre del año pasado aunque no fue hasta el pasado 14 de diciembre cuando la inauguraron oficialmente.

Desde que se enrolaron en esta aventura ferretera, la joven pareja ha multiplicado exponencialmente las ventas de la ferretería. “¡Vuelven a formarse colas!”, anuncian satisfechos. “Hemos limpiado el nombre de la ferretería y la gente vuelve a hablar bien de ella”.

Actualmente manejan unas 10.000 referencias, “y cada semana sumando”. Aunque, comenta Raúl, la ferretería está en constante evolución. “Si vienes mañana y pasas de aquí un mes, no estará igual. Mi pareja, que tiene un olfato extraordinario para introducir nuevos productos y un gran gusto a la hora de la decoración, cada dos semanas renueva el escaparate, haciéndolo coincidir con las fechas en las que nos encontremos o centrando el foco en alguna novedad...”.

Aunque se han especializado en menaje y pequeño electrodoméstico, al ser la única ferretería en la ciudad, tienen que vender de todo lo que nos piden “¡Hasta pintauñas!”.

Además, Ferretería Olver ofrece servicio de manitas por hora, instalaciones en comunidades, reparación de electrodomésticos, cerrajería, etc.

Planes de futuro

La ambición de estos dos jóvenes ferreteros no tiene límites. “En un futuro, tenemos el ojo echado a un gran local en la plaza del ayuntamiento, y de ahí, hacia donde podamos”.

Entre sus planes a futuro figura el abrir otras ferreterías en la vecina localidad de Barberà del Vallès, “siempre que se mantenga nuestra filosofía”.

Por el momento no se plantean entrar en ninguna cadena o cooperativa. “Hemos valorado entrar en cadenas o cooperativas, pero lo hemos descartado. No creemos en sus sistemas de trabajo, poco adaptados a los tiempos que corren. Tenemos nuestra propia identidad, y siendo libres nos sentimos mejor”, explica Raúl. 

Asimismo, aunque actualmente no cuentan con página web sí está en sus planes experimentar con una web propia y tratar de implantar la venta online. “¡Nos falta tiempo para todo lo que queremos hacer!”, exclama. Pese a ello, “estamos muy activos en redes sociales y somos muy activos en el tejido asociativo y comercial de la ciudad”.

Los pilares del éxito de Ferretería Olver

Tal y como argumenta Raúl, el éxito de Ferretería Olver se fundamenta en cuatro pilares:

  • Dar la mejor relación calidad/precio. “Verificamos y testeamos todo lo que podemos nosotros mismos y lo que no nos convence, simplemente no lo vendemos. La franqueza a la hora de vender es clave, no creemos en un modelo de vendedor avispado capaz de vender unas gafas de diseño a un ciego, sí no en transmitir verdad al cliente”.
  • Una atención al cliente “exquisita”. “La mayoría de clientes no entran, cogen su producto y se marchan; llegan con problemas en los que debes participar para arreglarlos. Preocuparte por sus necesidades, buscar soluciones, etc. Para nosotros los clientes son nuestra prioridad y los cuidamos como un tesoro”.
  • Trabajar incansablemente. “Nuestro lema es: pasión por nuestro trabajo. Y es la verdad, hacemos lo que nos gusta y eso se transmite. Rechazamos la idea de la ley del mínimo esfuerzo”.
  • Espíritu de superación. “Siempre intentamos avanzar, mejorar, aprender y dar el máximo de nosotros mismos. Mi pareja y yo sabíamos de herramientas lo que usa un manitas en casa. Es a base de esfuerzo y trabajo que hemos aprendido y salido adelante”.

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