IKEA y Leroy Merlin encabezan la clasificación de los retailers mejor valorados por los consumidores en España en 2025, según el informe Retail Performance Ranking 2025, elaborado por EY-Parthenon. Ambas compañías, vinculadas al equipamiento del hogar y el bricolaje, ocupan las dos primeras posiciones del ranking.
El hogar y el bricolaje, en lo más alto del ranking
El estudio sitúa a IKEA como la marca mejor valorada, con una puntuación de 75,8 puntos, seguida de Leroy Merlin, que alcanza los 74,8 puntos. El podio lo completa Decathlon, con 74 puntos, mientras que Amazon ocupa la cuarta posición con 73,1 puntos, tras registrar el mayor crecimiento interanual del ranking.
El informe se basa en una encuesta realizada a 5.234 consumidores y analiza la percepción de las principales marcas del comercio minorista que operan en el mercado español.
La confianza, principal criterio de valoración
La confianza se mantiene como el factor con mayor peso en la valoración de los retailers, representando de media el 16,8 % de la puntuación total. A este criterio le siguen la variedad de producto, la relación calidad-precio y la atención al cliente, que continúan siendo determinantes en la decisión de compra.
El análisis concluye que las mejoras sostenidas en la experiencia del cliente tienen un impacto directo en la percepción global de la marca.
La tienda física y el reto de la omnicanalidad
El informe subraya que el canal físico sigue siendo relevante, especialmente como espacio de experiencia, asesoramiento y contacto directo con el cliente. No obstante, uno de los principales retos para 2026 será garantizar una experiencia coherente entre la tienda física y los canales digitales, ya que el consumidor evalúa a las marcas de forma integrada.
Tecnología y sostenibilidad, ejes de futuro
Entre las tendencias que marcarán el próximo ejercicio, el estudio destaca el avance de la inteligencia artificial aplicada a la gestión de inventarios, la logística y la atención al cliente.
La sostenibilidad, por su parte, mejora su percepción entre los consumidores, aunque sigue teniendo un peso menor frente a otros factores más directamente vinculados a la experiencia de compra.
















