La entrada en vigor del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) está empezando a tener efectos en la industria manufacturera europea, especialmente en los sectores que dependen de materias primas intensivas en emisiones como el acero, el hierro, el aluminio o determinados aceros especiales.
Aunque el CBAM ya está en vigor y las empresas están obligadas a declarar las emisiones asociadas a sus importaciones, el pago efectivo del impuesto no se realizará hasta la fase definitiva del mecanismo. A partir de 2026, las emisiones generadas durante el año deberán compensarse mediante la compra de certificados CBAM, que se liquidarán a año vencido, lo que sitúa el impacto económico real a partir de 2027. No obstante, el sector ya empieza a anticipar ese coste en la revisión de tarifas y en la planificación de sus cadenas de suministro.
Los fabricantes españoles que producen tornillería, herramientas de corte, machos de roscar, llaves, componentes metálicos o soluciones industriales se ven afectados por el CBAM cuando importan materias primas o semiproductos desde fuera de la Unión Europea.
El mecanismo obliga a declarar las emisiones asociadas a esos materiales y, a partir de este 2026 (aunque se paga a año vencido), a asumir un coste económico si no se puede acreditar que ya se ha pagado un precio al carbono en el país de origen. En la práctica, esto supone un encarecimiento de materias primas clave para la industria metalúrgica.
A esta presión regulatoria se suma otro factor: la reducción de fabricantes europeos de aceros rápidos y materiales especiales, lo que está limitando la oferta y tensionando los precios. En algunos casos, las empresas están revisando catálogos con incrementos que se sitúan entre el 6 % y el 7 % en determinadas gamas, y en productos concretos incluso por encima de esos porcentajes.
Aunque no todas las compañías prevén subidas inmediatas, varias reconocen estar en una fase de análisis y seguimiento del mercado, a la espera de cómo evolucionan los costes y la aplicación definitiva del CBAM.
Este escenario puede traducirse, de forma progresiva, en subidas de precios a lo largo de la cadena, desde el fabricante hasta el suministro industrial y la ferretería. En un contexto de márgenes ajustados, los incrementos en materias primas y cumplimiento normativo limitan la capacidad de absorción de costes.
Durante 2025 continúa la fase transitoria del CBAM, centrada en la obligación de reportar datos de emisiones. A partir de 2026 comenzará el pago efectivo del impuesto mediante certificados de carbono.
Para los fabricantes y distribuidores, cobra especial importancia:
El CBAM introduce un nuevo factor estructural en la formación de precios industriales. Aunque su aplicación será gradual, el sector ya empieza a percibir sus efectos y a trasladarlos, con cautela, al mercado.
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