La demora en la entrada en vigor de Verifactu ha generado lecturas diversas en el sector del suministro industrial. En el País Vasco, donde el sistema TicketBAI lleva implantado más tiempo, varias empresas consultadas desde ‘C de Comunicación’ coinciden en que la transición anticipada ofrece lecciones útiles para el resto del país.
En Guipúzcoa, provincia pionera en la implantación del sistema, las compañías ya estaban preparadas para el cambio y el proceso no supuso un impacto informático relevante para los negocios. La administración, además, vinculó el despliegue inicial a subvenciones de casi el 100 % para software y hardware, además de una flexibilidad fiscal temporal para facilitar la afloración de ventas en los primeros meses de adopción, cuenta Ramón Álvarez, gerente de SIFRA.
“Nosotros en Guipúzcoa lo tenemos implantado desde hace 2–3 años. La transición no fue tan traumática como parecía. Hoy es algo natural, nadie lo cuestiona”, explica María José Bidaurreta, gerente de GAMESA, a C de Comunicación.
Desde el resto del país, las visiones pivotan entre la previsión premiada y la necesidad de margen operativo. Carlos Sánchez, gerente de Herco, señala que el aplazamiento no altera su operativa diaria, al estar acogido al sistema SII de Ministerio de Hacienda desde 2020. “Penaliza a quienes hemos hecho los deberes. Da la sensación de que la previsión no se premia y se beneficia a quien lo deja para el final”, afirma a este medio.
Una opinión distinta llega desde Cataluña. Nuria Esquerda, directora de operaciones y marketing de Suministros Industriales Esquerda, valora positivamente la prórroga como un factor de viabilidad interna: “Hasta hace pocos días tampoco sabíamos cómo se iba a plantear en nuestro ERP. Tienes que encontrar el momento para hacer el cambio, a final de mes y de año y no sabes bien cómo va a ir ni cómo se hace cuando te equivocas con una factura. Ha sido un respiro”.
El contraste entre territorios con sistemas ya activos y empresas en proceso de adaptación refleja que la digitalización fiscal avanza a ritmos distintos. Las experiencias del País Vasco apuntan a una normalización progresiva del modelo cuando hay preparación técnica y tiempo de ajuste, mientras que en otras regiones la demora se percibe como un margen adicional para encajar la integración en los procesos existentes sin disrupciones operativas.
















