A partir del dato más sencillo de cada empresa —su fecha de constitución— es posible reconstruir una historia colectiva de los suministros industriales: desde los pioneros de principios de siglo hasta el auge de los años ochenta y la profesionalización de los noventa.
En España, los suministros industriales no surgieron de la noche a la mañana. Detrás de cada mostrador, de cada almacén, de cada pedido, hay una historia que comenzó en un año concreto, en un contexto muy distinto al actual. Basta con mirar el calendario para descubrirlo.
La empresa más antigua de este listado (de suministros industriales en activo) es Importaciones Industriales, dirigida por Enrique Pagnon, presidente de Comafe, y ubicada en San José de Valderas (Madrid), que se constituyó en 1919, en una España que aún recordaba la Primera Guerra Mundial y empezaba a vivir la transformación industrial del siglo XX. Aunque estos datos son los reflejados en el Registro Mercantil, hay constancia de entidad que comenzaron mucho antes, como Ferretería Furriols (Vic, Barcelona), que cuenta con más de siglo y medio de vida.
A ella se sumaron otras pocas a lo largo de las décadas siguientes: tres en los años 40, una en los 50 y algunas más en los 60, cuando el desarrollo económico empujaba a la creación de nuevas infraestructuras industriales.
El gran salto: décadas de los setenta y ochenta
Sin embargo, el verdadero impulso llegó en los años 70 y 80. Solo en 1976 se fundaron más de diez empresas del sector, y el ritmo no paró en los años posteriores. Entre 1980 y 1989 se constituyeron más de un centenar. Cada fecha marca el inicio de un proyecto que, en muchos casos, ha llegado hasta hoy gestionado por varias generaciones.
La profesionalización de los noventa
Los 90 consolidaron la expansión. Las constituciones se mantuvieron estables, incluso tras la crisis de principios de la década. El 1991 fue especialmente prolífico, con decenas de nuevas empresas registradas. Y el crecimiento continuó: algunas de las compañías más activas del presente nacieron en esa etapa, entre la apertura del mercado europeo y la digitalización incipiente.
A partir del año 2000, el sector ha seguido incorporando nuevos actores, aunque a un ritmo más pausado. También han llegado fusiones, reestructuraciones y adaptaciones a los nuevos tiempos. Las constituciones de los últimos años demuestran que todavía hay espacio para nuevos proyectos, incluso en un sector con tanta historia.
Cada año de constitución es, en realidad, el principio de una apuesta por acompañar a la industria. Detrás de esas fechas hay nombres, familias, decisiones difíciles, reinvenciones y mucho trabajo. Hoy forman una red diversa, entrelazada, que sustenta buena parte del engranaje industrial del país.
Y si todo esto te parece interesante, espera unas semanas. Porque lo que está a punto de pasar puede marcar un antes y un después en el sector. Un contenido que lo va a cambiar todo. Y si estás leyendo esto, ya estás un paso por delante. Mantente atento.
















