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Suministros Industriales Sumigar.

La despedida de Sumigar: entre la gloria y la nostalgia en San Mamés

Por Iván del Dedo MartínResponsable de contenidos del área de Suministros Industriales

Ubicado a escasos metros del estadio de San Mamés (Bilbao), Sumigar, un suministro industrial con medio siglo de historia, vive sus días más oscuros. A pesar de su proximidad a la euforia de un estadio en pleno apogeo, con el Athletic Club recién coronado campeón de la Copa del Rey y con un billete a competiciones europeas, Sumigar enfrenta la triste realidad de un inminente cierre. La contraposición es clara: mientras San Mamés representa el renacimiento y la esperanza, Sumigar simboliza la lucha y la despedida.

Jose Julio García Santana, gerente de Sumigar, recorre las estanterías de su negocio con una mezcla de nostalgia y resignación. “Este año cumplimos 50 años, pero parece que será el último”, comenta a C de Comunicación. Con voz calmada, pero triste, y mirada reflexiva, García Santana revela que sus hijos no seguirán sus pasos en el sector. “Ellos están en otras empresas que dan de comer, no como este suministro”, añade con un toque de melancolía.

José Julio García Santana, gerente de Sumigar.
José Julio García Santana, gerente de Sumigar.

El Athletic a mí sólo me ha dado disgustos.

José Julio García Santana, gerente de Sumigar

El local de Sumigar representa un refugio de productos únicos, muchos de los cuales ya no se encuentran en el mercado. “Vendo cosas rarísimas que llevan años descatalogadas”, menciona, mostrando con orgullo varias viejas referencias de Palmera. A pesar de sus esfuerzos desde 2008 para reducir el stock, la tarea no está siendo fácil. La zona que una vez fue un centro industrial vibrante ha cambiado, y el acceso se ha vuelto complicado, especialmente para quienes no son peatones.

Irónicamente, la cercanía a San Mamés, que podría parecer una ventaja, ha sido más una maldición para García Santana. “El Athletic a mí sólo me ha dado disgustos”, confiesa. Los días de partido, los accesos se cortan, y el tumulto de los aficionados impide que los pocos profesionales que aún visitan Sumigar puedan llegar. El bullicio del fútbol, tan cercano, parece silenciar aún más la tranquila desesperación de este negocio tradicional.

Con la propiedad del local también en sus manos, García Santana espera cerrar este año, marcando el final de una era para Sumigar. Sin un relevo generacional o un comprador interesado en continuar con la tienda, el suministro que ha servido a la ciudad en los últimos 50 años se prepara para apagar sus luces definitivamente.

En una ciudad donde el fútbol trae alegría y emoción, Sumigar será recordado como un testimonio silencioso de la transformación de Bilbao y la lucha de los pequeños comercios para sobrevivir.

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