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Dar órdenes y saber a quién dárselas, claves para el buen funcionamiento de la ferretería

Ya puedes adquirir el libro 'F de Ferretería. Manual para la ferretería del siglo XXI' en este enlace: http://blogs.cdecomunicacion.es/f-de-ferreteria-manual-para-la-ferreteria-del-siglo-xxi/ (25 euros, IVA y gastos de envío incluidos). En él se recogen los artículos escritos por Antonio Valls, con las claves para que las tiendas de ferretería evolucionen y se adapten al consumidor actual.

Tener trabajo es lo mejor que nos puede pasar, pero no saber cómo hacerlo o quién lo hace es realmente un problema para muchos ferreteros que no saben a quién o cómo delegar las funciones de las tareas que hay que hacer. 

Por normal general, la gran mayoría de las veces, para no discutir y no perder tiempo, lo acaba haciendo uno mismo, entrando en una rutina sistematizada donde lo que no quieren hacer los empleados lo acaba haciendo el jefe o propietario, generando un desgaste personal y familiar, al ver que los empleados se marchan a su hora a casa y el jefe tiene que quedarse el tiempo necesario para finalizar el trabajo para que la actividad comercial funcione.

Se podría decir que el jefe o propietario del establecimiento trabaja por cuenta ajena en su propio negocio, así de real y dura es la situación que se vive en muchos establecimientos de ferretería y bricolaje.

Una de las causas de que se vivan estas situaciones es la falta de formación y procedimientos de trabajo por parte de los propietarios que han heredado un negocio con vicios o deficiencias.

¿Cómo dar ódenes?

No saber dar órdenes es uno de los conflictos más importantes a los que se enfrenta un ferretero, ya que si no gestiona bien las órdenes de trabajo, generalmente se mal interpretan y se hacen mal, con el coste que esto conlleva.

Por otro lado, si las órdenes que se dan no se dan a la persona adecuada se genera otro conflicto, creando una situación de valoración o clase entre los empleados. En todo momento se debe saber quién hace cada trabajo y, lo más importante, que sea la persona que está más capacitada para hacerlo.

A esta problemática se une otra muy común en la ferretería: los vínculos familiares o de amistad que existen en el tejido empresarial ferretero español.

Todos son trabajadores

No se puede pedir hacer, según qué tipo de trabajos o responsabilidades, a un hermano, cuñado, yerno o amigo, porque esto generará un conflicto. Es un mundo muy complejo, con muchos empleados, donde todos tienen una etiqueta o un rol con el cual se protegen para no responder a la demanda o exigencias del trabajo del día a día en una ferretería, debiendo actuar el jefe o propietario para hacer los trabajos que nadie quiere hacer en el momento que son necesarios.

Hay que cambiar urgentemente el sistema de mando y la forma de ordenar los trabajos a cada uno de los componentes del equipo de empleados de nuestra ferretería, dejando al margen si son familiares o amigos. Hablamos de trabajo que hay que hacer y no implica en nada la relación que se tenga con la propiedad.

Por norma general los empleados que disfrutan de este rol de parentesco saben cómo utilizarlo. Lo peor que se puede hacer es pedir un favor cuando estas agobiado o necesitado ya que el coste que tendrá que pagar el jefe o propietario será altísimo al recordarle constantemente que un día concreto fue el único que se quedó a terminar un pedido o encargo.

Esta reiteración afecta a la forma de actuar de cualquier persona y más de un ferretero que ya tiene bastante con todos los problemas del día a día de su negocio.

Un gran error en las ferreterías

No saber mandar ni saber quién debe hacerlo, es un gran problema y se le debe poner solución, pudiendo escoger entre muchas soluciones, que por normal general suelen tener costes o connotaciones.

Cómo se le dice a un hijo o cuñado que no trabaja lo suficiente o bien, cómo se le dice a nuestra hija que cada día hace lo mismo y lo sigue haciendo mal, cómo se le dice a un yerno que lleva la administración y contabilidad de la empresa que confunde la facturación con ganar dinero o tener beneficio… sinceramente es complejo.

Pero hay que actuar y recolocar a cada persona en su lugar en lo que mejor saben hacer y no en lo que más les gusta hacer. Este es el gran error, dejar que cada empleado, familiar o no,  haga lo que más le guste dentro de la empresa y no lo que necesite la ferretería en cada momento, desde reponer, barrer, vender, etiquetar, contabilizar, descargar, etc. No importa la tarea ni quien la haga, sino que se haga para atender correctamente las demandas de nuestros clientes.

Si el jefe o propietario del PdV no tiene la capacidad o, mejor dicho, el valor para saber transmitir a cada uno de los suyos que no están haciéndolo bien, está crenado un problema doble y complejo: lo que afecta a la actividad por hacerlo mal y, lo peor, la carga de conciencia al saber que si seguimos así podemos ir a la ruina, ya que los familiares y amigos que trabajan también quieren cobrar y todos creen que hacen más que el resto.

A veces es necesario pedir ayuda a un especialista consultor

Si alguna ferretería se encuentra en esta situación y no sabe cómo solucionar el problema, es recomendable pedir ayuda a algún especialista consultor en optimización de ferretería para que nos pueda aconsejar las medidas y acciones a tomar.

Al ser propuesta por un externo consultor con la experiencia y el conocimiento hace que sea más efectivo y menos traumático el decirle a alguna persona próxima o familiar que no está preparado para lo que está haciendo.

Tener que gastar horas y horas personales para poder atender la actividad, debe ser cortado de inmediato, al suponer un gran coste a nivel de salud, por exceso de trabajo y también con la relación familiar.

Saber compensar el esfuerzo de los empleados

Otro aspecto que hay que matizar es que no es lo mismo estar en la ferretería que trabajando mientras se está allí. El acto de presencia es muy habitual en el mundo ferretero.

Son muchas horas que se está en la ferretería sin hacer nada, esperando que entren los clientes y a última a hora entran todos. Esto genera unas puntas de tensión ya que hay que atender y preparar pedidos en muy poco tiempo, lo que requiere, a menudo, alargar la hora de cierre para atender estos pedidos.

Ahí es donde se debe demostrar la solidaridad y las ganas de ayudar de los empleados, sean o no familia, en echar una mano en el momento que se necesita. Por parte de la propiedad hay que agradecer a estos empleados las ayudas que nos prestan en estos momentos, compensándoles con dinero o, si no puede ser en especies, con días libres, reducción de jornada en momentos de menos trabajo, obsequios o cualquier otro detalle que ayude a compensar siempre lo que hace cada uno de ellos de más por la empresa cuando lo necesita.

Es vital saber mandar y a quién. Es importante organizarse. Hacer, por ejemplo, una lista de las habilidades de cada uno de nuestros empleados y encargándoles las tareas más adecuadas para cada perfil.

Asimismo, es preferible dar las órdenes siempre por escrito y agrupándolas por semana. De este modo, es posible, por ejemplo, organizar un grupo de tareas reiterativas de todos los lunes o los martes, o tareas puntuales para establecerlas como normales y asignar a la persona responsable para ejecutarlas.

Podemos cambiar y mejorar, pero debemos ser muy críticos con nosotros mismos y ver la realidad que tenemos y no la que queremos ver.

Principales conclusiones

  • Dar órdenes y saber a quién dárselas es vital para el buen funcionamiento de nuestra ferretería.
  • La solución no es ni la de asumir que el jefe o propietario haga siempre lo que los demás no han hecho ni en hacer esas tareas en horas de cierre de la tienda.
  • La falta de capacidad en desarrollar una tarea, sea un empleado o un familiar, debe ser comunicado lo antes posible por el bien de nuestra empresa.
  • Es duro tener que decir a alguien que cree que lo hace bien que lo está haciendo muy mal, pero más duele tener que cerrar la ferretería por falta de clientes que no viene por ser mal atendidos.

Autor

Antonio Valls, director general de SystemShop Consulting S.L. Autor del libro 'F de Ferretería. Manual para la Ferretería del siglo XXI'.

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Con más de 24 años de experiencia en gestión e innovación en el punto de venta, Antonio Valls es un apasionado del sector de ferretería y bricolaje.

Antonio Valls SystemShop Consulting

SystemShop Consulting S.L. es una empresa especializada en la optimización e innovación en el punto de venta (retail). Busca y da soluciones efectivas a cualquier problema: imagen del establecimiento, ‘lay out’, formación del personal, imagen corporativa, gamas de producto, negociaciones con proveedores, gestión de compras, ‘mystery shopper’, implantaciones, iluminación, rotulación y señalización, escaparates, gestión del punto de venta, indumentaria, distribución interior, decoración interior del establecimiento, lógica de funcionamiento.  

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Comentarios

#1 JORDI MATILLO 11-10-2019 17:47
Delegar es una palabra fácil de decir pero muy difícil de practicar. Es importante saber delegar, para que todo el mundo sepa sus funciones y que debe hacer. Es importante también saber enseñar a quien delegamos, así como dotarle de las herramientas para realizar el trabajo. Y no menos importante es que, cuando delegamos lo hacemos con todas las consecuencias, admitiendo, si es el caso, los éxitos y los posibles errores también como nuestros.

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