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Maximizando el potencial humano: capítulo 1

Por María José Bidaurreta

El impacto de la capacitación personalizada y la gestión del conocimiento como elementos generadores de compromiso y de sostenibilidad.

En un mundo empresarial caracterizado por la rápida evolución tecnológica y los cambios constantes en el mercado laboral, el concepto de aprendizaje permanente se ha convertido en un imperativo para las organizaciones que buscan mantenerse competitivas y adaptarse a un entorno en constante cambio.

Hoy, en un entorno tan dinámico, es importante el trabajo en equipo, el consenso y la comunicación efectiva. Dotar a las personas de conocimiento, herramientas y autonomía necesarios para tomar decisiones inteligentes presentes y futuras con confianza resulta esencial para el éxito corporativo a largo plazo. 

El año pasado, en la jornada ‘Re-Think Industry 2023’, Javier Martinez Aldanondo, el ponente que inauguró el evento, nos cautivó a todos por su habilidad para transmitir y el excepcional contenido de su presentación. La ponencia se  titulaba: “Hacia un mundo de organizaciones inteligentes”, y os recomiendo visualizarlo activamente, en este enlace.

Hace unos días también leía esto en uno de sus posts: 

  • La materia gris y la potencia intelectual han sustituido a las materias primas y a la potencia física en un camino sin retorno. Somos conocimiento”.
  • “Todos, personas y organizaciones, vendemos conocimiento, no tenemos otra cosa que ofrecer”.
  • “Con independencia del producto o servicio que provea tu empresa, la principal materia prima que transformapara generar valor a sus clientes es el conocimiento que poseen los integrantes de la organización”.

Estas palabras estimularon en mí muchas reflexiones.

¿Te has parado a pensar en la importancia del conocimiento en nuestra vida diaria? 

En la sociedad actual, nuestras ideas y sabiduría son más valiosas que cualquier material o fuerza física. 

Piensa en un estudio de diseño, ¿qué ofrece? ¡Creatividad! ¿Y una empresa de consultoría? ¡Soluciones innovadoras! ¿Y un laboratorio de investigación? ¡Descubrimientos revolucionarios!

Todo se centra en conocimiento. Por eso, invertir en educación y desarrollo personal es esencial. Cada acción que realizamos implica aprender algo nuevo. 

En esta economía impulsada por la creatividad y la innovación, la capacidad de adaptarse a los constantes cambios y resolver problemas se vuelve cada vez más importante. 

En relación a esto, Jon Angulo en su newsletter de hace unos días, decía también:

“He visitado alguna organización 10 años después de haberlo hecho por primera vez y me sorprende que todo siga igual. Hacen lo mismo de la misma forma, sin ser conscientes que todo lo de alrededor ha cambiado. Debe ser muy duro realizar todos los días de tu vida laboral exactamente lo mismo. Una organización debe estar en permanente cambio, ensanchando sus límites para que las personas que trabajan en ella tengan opción de desarrollarse. Hacemos crecer personas que hacen crecer a nuestra organización”.

Y yo en estos años de aprendizaje opino que desarrollar una cultura de aprendizaje permanente implica más que adquirir nuevas habilidades técnicas. Hacerlo también permite desarrollar competencias transversales clave entre las personas implicadas, lo que sin duda ayuda a generar una compañía ágil y flexible. 

Para garantizar el crecimiento y el éxito de la organización, es importante confiar en cada miembro del equipo y desarrollar un plan de desarrollo “personalizado” para cada individuo. Este plan debe ser elaborado teniendo  en cuenta las necesidades específicas de cada persona, así como los tiempos, el potencial y las capacitaciones tanto técnicas como de habilidades blandas. Asimismo, es crucial identificar áreas de mejora en el equipo y así incorporar perfiles que complementen las necesidades actuales y futuras de toda la plantilla, siempre que sea necesario y, por supuesto, ajustado a tus posibilidades. 

También es fundamental concienciar a cada una de las personas sobre la importancia del aprendizaje permanente. Por un lado, fomenta la innovación al agregar nuevas habilidades, perspectivas e ideas a los equipos. Y por otro, al invertir en el desarrollo profesional de las personas, la organización no solo trabaja en retener el talento existente, sino que también atrae a nuevos talentos que valoran las oportunidades de crecimiento y aprendizaje continuo.

Sin embargo, en el contexto actual de las organizaciones, motivar a los miembros para que se formen es un verdadero reto que requiere perseverancia y tiempo. Factores como la resistencia al cambio, la falta de tiempo o recursos y la percepción de la formación como una carga en lugar de una inversión, dificultan el proceso. Además, la falta de incentivos tangibles y la ausencia de una cultura de aprendizaje continuo contribuyen a esta dificultad. 

El aprendizaje continuo enriquece habilidades y aumenta la empleabilidad. Sin embargo, dedicar tiempo personal puede ser un freno. Superar estas barreras requiere un enfoque integral que promueva la importancia y los beneficios de la formación dentro de la organización y, por supuesto, un compromiso firme por parte de la dirección para fomentar una cultura de aprendizaje permanente que implica ofrecer flexibilidad y reconocer que no todos los individuos ni colectivos son iguales.

La gestión tradicional de las empresas ha sido efectiva hasta el momento, de lo contrario, no habríamos llegado hasta aquí. Sin duda, las tradiciones nos han aportado numerosos beneficios, pero hoy nos enfrentamos al desafío de adoptar un enfoque diferente, el reto está en transformar culturas tradicionales, autoritarias y apalancadas hacia otras centradas en el crecimiento de las personas, la responsabilidad y en la autonomía de los individuos. 

Valores como el compromiso, lealtad y afán de superación son fundamentales para impulsar esta transformación y asegurar el éxito a largo plazo de una organización en un entorno empresarial en constante evolución.

¡Tu opinión cuenta! Únete a la discusión respondiendo a estas preguntas y haz que tu voz se escuche. Estaré atenta, ¡te leo!

  • ¿Cómo motivas a tu equipo para que quiera seguir adquiriendo conocimiento?
  • ¿Sabes en qué les gustaría formarse o entrenarse a las personas de tu equipo?
  • ¿Has realizado en alguna ocasión un diagnóstico de las necesidades formativas de tu equipo?

P.D.: A este respecto, atentos al programa que impulsará la Fundación Txema Elorza en colaboración con Hacemos Cosas, muy interesante y accesible para todos.

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