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Coarco como síntoma de agotamiento

Coarco, la cooperativa canaria de ferretería, pasa por momentos difíciles. Los acuerdos tomados en la última asamblea extraordinaria del 8 de enero, confirman, en mi opinión, la no sostenibilidad del actual modelo y la incapacidad de encontrar alternativas diferentes a replegarse sobre sí misma.

La historia es larga y sintomática. Hasta la llegada del anterior consejo rector, presidido por Ángel Miguel Expósito, la cooperativa languidecía de forma imparable, a punto de caer en la irrelevancia. La profesionalización de la gestión y apuestas decididas de futuro como la apertura de un nuevo almacén en Las Palmas o el acuerdo de colaboración con Big Mat, cambiaron la cara y generaron ilusión en los socios.

El ciclo, cuyo punto culminante fue el desembarco en la península, permitió crecer a la cooperativa, pero a costa de multiplicar los riesgos. Recuerdo que durante la celebración de su 50 aniversario, en presencia de un gran número de proveedores y colegas de otras cooperativas, el entonces presidente abogaba por una concentración del cooperativismo como forma de conseguir la sostenibilidad del modelo.

El anunciado cierre del almacén de Las Palmas, insostenible según el análisis del consejo rector de Coarco, hace que socios de la cooperativa busquen alternativas para proveerse. Esto puede condicionar la cifra de negocios y la sostenibilidad del proyecto.

La importancia del tamaño

Porque el tamaño es una de las debilidades de las cooperativas del sector, tenía sentido concentrar esfuerzos para ganar competitividad. El crecimiento, sin embargo, solo se consiguió incorporando a nuevos socios canarios. Y los costes del almacén de Las Palmas lastraron significativamente los resultados.

La desafección creciente de la masa social por el proyecto del anterior consejo y la salida de Juan Ignacio Pérez-Nievas de la gerencia, llevó a la dimisión del presidente y a la convocatoria de elecciones para renovar el consejo rector.

El nuevo consejo, presidido por Julia Gómez, tomó decisiones tendentes a ajustar costes, lo cual ha llevado al desmantelamiento del equipo de gestión anterior. La nueva gerente, sin embargo, poco pudo hacer en el escaso tiempo en el que le dejaron ejercer su labor, salvo revisar cuentas y plantear un plan de salvación que nunca se ha puesto en marcha. La ruptura del acuerdo con Big Mat, el cierre del almacén de Las Palmas y una caída de ventas de más del 30% han llevado a Coarco a una situación muy delicada. Para algunos expertos consultados, insostenible.

Abandono del barco

Tan insostenible que muchos socios han dado la espalda a la cooperativa y han buscado fuentes de suministro alternativos. Cadena 88 y Comafe son, de momento, las organizaciones que están capitalizando la diáspora de los socios. Y otros distribuidores también están desplegando sus redes para pescar en el río revuelto.

Los poco más de 40 socios que asistieron a la asamblea extraordinaria de Coarco-clave para el presente y el futuro de la cooperativa-son también un síntoma del deterioro de la entidad. Y los rumores sobre falta de liquidez y un mal servicio desde el almacén, tampoco ayudan.

Si en la propia asamblea se establecieron los 36 millones de facturación como cifra sostenible y la actual no pasa de 25, la cosa no pinta bien. Y más si los socios dan muestras de buscar otros pagos para proveerse.

Coarco como síntoma

El modelo cooperativo ferretero se enfrenta desde hace tiempo a retos que, hasta ahora, no se han resuelto de forma satisfactoria. Pongo a Coarco como síntoma de agotamiento, de que las cooperativas crecen o se mueren. Aunque no todos los socios de las diferentes entidades están de acuerdo.

El caso de Comafe es paradigmático en este sentido. Casi la mitad de sus socios abogan por una cooperativa más cerrada, que se centre en la compra y en los servicios para ellos. No quieren saber nada de fusiones ni de proyectos transversales.

En el lado contrario, la fusión de Cofedas y Coanfe en Ymas o el acuerdo de esta con Coinfer para potenciar la digitalización, se orientan en el sentido de la concentración de esfuerzos en ámbitos de interés común.

En cualquier caso, los retos siguen ahí y el tiempo juega en contra del modelo. La delicada situación de Coarco interpela al cooperativismo y obliga a sus responsables a tomar partido: crecimiento o desaparición.

Esta es mi opinión, pero espero sus comentarios para arrojar luz sobre un tema que compromete a todo el canal de proximidad.

Feliz semana

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ANTONIO
ANTONIO
17/01/2022 17:31

CUANDO EN CUALQUIER SOCIEDAD LOS INTEGRANTES BUSCAN UN INTERES INDIVIDUAL TIENE LOS DIAS CONTADOS, SI LOS PROPIOS SOCIOS ESTAN APOSTANDO AL CIERRE

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