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Causas históricas del fracaso de las personas

Por José CarrascoFundador de Fersay y Azelera Formación

Las personas y las empresas son totalmente inseparables, ya que su influencia  es de tal magnitud, que, algunas veces, con cambiar una sola persona, se suelen producir resultados muy diferentes en un espacio de tiempo. 

Se ha venido diciendo a lo largo de la historia, tanto griegos como romanos, que hay causas concretas del fracaso de las personas. Si las analizamos, nos pueden ayudar mucho a evitarlas en el mundo profesional.

Causas del fracaso

Estas son las causas del fracaso de las personas:

Falta de un propósito claro

Esto por desgracia se da mucho en el  universo de las pymes. Sin esto, le quitamos el sentido al trabajo, al  esfuerzo y a la mejora constante. No sólo hay que tener esto claro desde  la dirección, sino que debe calar y llegar con toda su intensidad a todos  sin excepción. 

Falta de ambición para elevarse por encima de la mediocridad

Si  fichamos personas para la empresa sin ganas de progresar serán un freno importante para el desarrollo de la propia empresa. Lo que menos necesitan las empresas son mentalidades funcionariales y conformistas. 

Educación y formación insuficiente

Sin conocimientos actualizados, será imposible seguir el  ritmo. Y esto se aplica, tanto para los máximos responsables de la empresa (que suelen creer que saben más de lo que en realidad saben) como para el resto de la plantilla. Por este motivo, no hay excusas para invertir todo lo posible en este apartado. 

Falta de autodisciplina y autocontrol

Nadie suma ni progresa si no cumple estos dos requisitos. Y si no lo hacen estarán atascados, por lo que debemos observar con sumo detalle si la persona tiene este fallo. 

Mala salud

La gente que no se cuida, que no es responsable de su propia salud y cae en vicios perjudiciales nos darán muchos problemas. Si no tienen la más mínima autoestima, ¿cómo van a rendir lo suficiente? 

Influencias ambientales desfavorables durante la infancia

Esto es complicado de saber, pero es muy importante y debemos intentar tener una comunicación cercana con las personas para detectar posibles efectos negativos que le vienen del pasado. 

La dilación habitual, retrasar todo o procrastinar

Ya lo dijo Napoléon, hay dos clases de personas, los rápidos o los muertos, ¿a qué grupo quieres pertenecer? Los lentos ya han fracasado antes de empezar, el  mercado no perdona a nadie y menos a los que carecen de dinamismo. 

Falta de persistencia, insistencia, constancia, resistencia o resiliencia

La  gente demasiado impaciente, demasiado nerviosa, poco constante y que se rinde rápido son muy negativas para el desarrollo de cualquier proyecto empresarial o de cualquier tipo. 

Personalidad negativa, si repeles a los demás, no tienes ninguna  posibilidad

Esto hay que trabajarlo muy finamente a la hora de seleccionar al personal para que no se te cuele ningún llanero solitario.  Hoy en día, si no sabes colaborar en equipo estamos perdidos y no conseguiremos nada. 

Indecisión- Inseguridad

Las personas incapaces de tomar decisiones, las que caen en la parálisis del análisis y constantes dudas, no nos pueden ayudar a avanzar en ninguna dirección. Este rasgo, cuanto más alto sea el cargo en la empresa, más daño hará. 

Miedo y su transmisión al resto del equipo

Por desgracia, es más fácil contagiar lo negativo en las empresas que lo positivo y el miedo acaba generando temor a cualquier decisión o iniciativa y nos acabará  bloqueando y anulando como equipo. 

Decisiones importantes erróneas en la vida

Lo que elijo estudiar, la que pareja escojo, los amigos que priorizo, las personas a las que presto más atención y me influyen más… Estas personas no sabrán tomar buenas decisiones en la empresa y nos empujarán hacia abajo a gran velocidad. A veces, estas personas buscan culpar a otros de lo que todavía perjudica más el buen ambiente que debemos tener para alcanzar el éxito. 

Exceso de prudencia, no ser capaz de asumir riesgo alguno

Nos retrasarán todas las iniciativas o innovaciones y la empresa jamás se renovará con gente así, por lo que veremos a nuestra competencia como nos adelanta por el retrovisor. 

Prejuicio, pesimismo, mentalidad cerrada

Mucho cuidado al seleccionar personas para nuestra empresa. Este tipo de gente acaba con cualquier pequeña área positiva y solo ve el lado negativo. Cuanto más lejos los tengamos, mejor. Son los típicos que le ponen pegas a todo.

Es curioso cómo los historiadores nos han transmitido estas conclusiones que, sin embargo, siguen de plena vigencia, tal y como podemos observar en el mundo, tanto personal como empresarial. Aquí vemos la importancia de una buena selección de personal y de una buena dirección que sepa evitar estos rasgos tan dañinos para todos.

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