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Stocks menguantes

Por Javier BarrioDirector comercial del área de Ferretería y Bricolaje

La sobrevaloración de existencias en la trastienda siempre ha sido un indicador muy fiable del grado de profesionalización y optimización alcanzado por una empresa que se dedica a la venta  de productos. Ya es sabido que el precio de adquisición deviene en merma que se potencia con el paso del tiempo a un ritmo endemoniado.

La depreciación del stock en el almacén y la ocupación de los mejores espacios en lineales y escaparates por productos de muy baja rotación acaban lastrando a muchos negocios.

En la concatenación ferial del primer trimestre las dos ferias de referencia del sector han coincidido en la sectorialización. Tanto Neopro como Expocadena, el espejo en el que se miran, han reservado metros feriales agrupando familias de producto. Los de escaleras por aquí, los de adhesivos por allá, los de jardín a la vera los unos de los otros. Hay quienes se quejan de la circunstancia y quienes tienen claro que estar cerca del ariete de la categoría es una buena noticia para las ventas y la notoriedad.

Lo que sí se fomenta, en casi todos los casos, es conversaciones entre competidores en los ratos muertos que, siempre, hay unos pocos. Además de confrontar y debatir sobre la rentabilidad de estos eventos, se habla de la oportunidad de potenciar las marcas propias en un suelo ferial al que todos contribuyen; también de comisiones al final de campaña, de financiación y de plantillas. O de comerciales fijos o multicartera. Todos temas ajados en un sector tan maduro como el nuestro.

Pedir a las marcas la restitución crematística de un producto depreciado que no se ha vendido está en los límites del liberalismo. 

Ya sotto voce, a la sombra de la celosía del confesionario, me trasladan cómo las peores prácticas de la gran distribución desembarcan en el canal tradicional y ponen en aprietos a las marcas.

Desde la pandemia se han multiplicado los cuellos logísticos, y los cambios en las tarifas de las materias primas propiciaron acumulación de productos a precios insospechados en el último lustro. Se imponía el servicio y la inmediatez en unos tiempos en los que Amazon ha convertido al comprador en el rey Sol.

En determinadas familias de producto almacenadas en las que se relajaron los precios en el último año, las enseñas de distribución hablan de depreciación de stocks y exigen a las marcas el valor de la restitución en peculio, en dinero contante y sonante. Eso no vale, es trampa; es jugar al liberalismo con las cartas marcadas. Acumulaste producto para ser mejor en servicio que tu competencia. Si no lo has vendido la digestión te toca a ti. Con Trump a lomos del caballo de la guerra comercial y con la política de faroles arancelaria desatada, esta problemática no hará otra cosa que complicarse.

En Valencia y en plena Semana Santa he disfrutado de una experiencia gastronómica memorable. El aperitivo en Ostras Pedrín y un menú Omakase en Saiki, un japonés ya imprescindible entre mis referencias.

Los dos descubrimientos gracias a Juan Alberto Herrero de Altipesa; aunque, para ser justo, hay que decir que Enrique Peralta ya había pasado por allí.

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2 Comentarios
Betibú
Betibú
23/04/2025 16:10

Pues si por mí fuera no cerraría negociación con ningún proveedor sin algo acordado respecto a la devolución de los productos obsoletos. En un win-win seguro que se encuentran alternativas interesantes para las 2 partes.

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