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El polvo en el almacén

Tuve la oportunidad de viajar por el sur de Italia y España a mediados de los noventa y quiero coger los ejemplos de Nápoles y Sevilla para iniciar este artículo que quiere poner el foco en la limpieza profesional. Porque el polvo en el almacén sobra.

La capital andaluza, antes de la Expo 92, era un lugar inmundo repleto de estampas sublimes. Nápoles también. En la actualidad las mejores escenas sevillanas nos muestran una ciudad limpia, mientras la capital del Sur de Italia sigue llena de mugre. En este país, del que siempre abjuramos, hacemos muchas cosas bien que tendemos a olvidar. Los fondos europeos aquí han sido infinitamente mejor aprovechados y queda claro que la Mafia es una organización, a la hora de practicar el expolio, mucho más eficaz que nuestras organizaciones políticas.

De pasada me decía mi compañero de logística Ricardo J. Hernández que hay dos factores básicos para el buen funcionamiento de un almacén moderno; la planimetría y la limpieza. De lo primero no sé nada que soy de letras y de lo segundo, a gran escala, lo que me sugería el inmundo y gigantesco mocho que manejaba en la mili para limpiar las camaretas. Nada.

A pesar de mi necedad he estado recientemente en uno de los muchos actos formativos que desarrolla Nilfisk por toda España para su red de suministros y he aprendido, con Ricardo Benítez, responsable de Distribución Profesional en España y Portugal, que hay mucho margen de mejora. Vamos hacia almacenes cada vez más sofisticados y complejos en los que los AVG’s (vehículos de guiado automático) son cada vez más preponderantes; sin embargo, las brutales inversiones en logística no se ven correspondidas con una mayor preocupación por la profesionalización de la limpieza en estos espacios.

Nilfisk vende solo en Francia una cantidad equivalente a lo que mueve todo el sector en nuestro país.

Un dato; AEFIMIL, la patronal española de los fabricantes e importadores de maquinaria de limpieza industrial, estima en 127 millones de Euros los que mueve el sector en España. Esta cifra equivale a lo que vende Nilfisk solo en Francia.

Cuando se normalizan los sueldos en un sector tan precario, nos vemos obligados a cumplir las leyes y especificaciones europeas y se busca una mayor eficiencia y sostenibilidad, no hay otra que apostar por la mecanización de la limpieza.

La lucha contra el polvo y la suciedad en los almacenes es imprescindible si buscamos seguridad y optimización del rendimiento. La Península Ibérica -Portugal también- está a la cola de Europa en este concepto. En el acto de formación de Madrid participó una buena nómina de suministros industriales y su grado de curiosidad e implicación me hacen pensar que vamos por el buen camino.

Ricardo Benítez con alguno de los equipos de Nilfisk

Algunas consideraciones a tener en cuenta:

¿Cuál es la suciedad más presente en un almacén? Polvo, tierra, restos de papel, madera, pequeñas piezas metálicas, cartón, plástico, residuos grasos, marcas de neumáticos…

El objetivo con la suciedad es eliminarla, no moverla de sitio.

Los pavimientos con restos de grasa o polvo pueden ocasionar accidentes laborales con las carretillas elevadoras de por medio.

Con los AVG’s que trabajan con códigos QR en el suelo, las máquinas deben limpiar y proteger, a la vez, estos elementos.

Usar mopas, cepillos o escobas es lento e ineficaz y genera contaminación cruzada. Contribuye a hacer viajar la suciedad.

Un restaurante frente a La Alhambra para extasiarse con las vistas y sin dejar de comer bien. El Trillo.

Mi consejo de todos los veranos; no descansen. “…y la carne que tienta con sus frescos racimos y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos”.

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