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On the road again!


Voy a aprovechar un subidón de optimismo para declarar aparcada la pandemia. No acabada pero sí aparcada. Aunque siga habiendo graves efectos colaterales no nos queda otro remedio que convivir con ella y tomarla como una gripezinha de evolución imprevisible. Y en un país en el que el deporte nacional es hablar mal de nosotros mismos, quiero recordar el compromiso de los españoles a la hora donar sangre y órganos, y su ejemplaridad en la aceptación de la vacuna.

La semana que viene se celebra la asamblea de AFEB, el Congreso AECOC y la Feria de Coferdroza. Son eventos que me animan a creer que se puede volver a un modus operandi cercano a lo que hacíamos hasta mediados de marzo de 2020. Y ahora me quiero acordar de Sicur; seguro que el evento ferial más afortunado. Se celebró sobre la campana del confinamiento con práctica normalidad y muchedumbre y creo que va a volver en febrero sin haberse, apenas, enterado del COVID-19.

Cielos infinitos que enmarcan nuevas ventas

La canción de Willie Nelson que titula el post me sirve para celebrar cuánto añoramos la carretera los que estamos acostumbrados a viajar por toda España visitando a nuestros clientes y conociendo, de primera mano, lo que está pasando en los diferentes sectores. Soy consciente de que las videollamadas son útiles y seguro que formarán parte de nuestra vida laboral. Ahorrarán algunos kilómetros inútiles, que también los hay. Pero quiero que hagan la siguiente reflexión. Díganme cuántas confidencias, cuántas informaciones privilegiadas les han contado a través de la pantalla del ordenador, de la computadora como dicen los hispanohablantes. Cuántas ventas se han perdido porque la pantalla, a veces, hace de obstáculo insalvable o de fortaleza para los que prefieren encastillarse. Cada vez parece más evidente que la capacidad de establecer fuertes vínculos asociativos entre los sapiens fue lo que catapultó a la especie y condenó a los neandertales. Eran tan listos como nosotros pero les costaba mucho más asociarse.

¿Cuántas confidencias se han perdido con la pantalla del ordenador de por medio?


Mi primer viaje pospandemia ha sido todo un lujo. He estado en Santo Domingo de la Calzada viendo a Juba y en Logroño conociendo de primera mano un proyecto renovado que apunta alto: el de DISLOCK. No me equivoco mucho si afirmo que pertenece a una de las familias de producto más complejas de la ferretería: la cerrajería. Por el tipo de distribución, por la complejidad del producto y por el conocimiento que requiere su prescripción. Detrás de la iniciativa están dos familias dedicadas al sector desde hace décadas: Mediavilla, en Logroño, y Fernández, en Granada. Samir Benoumrane, reconocido profesional que ha pasado por las principales marcas del sector –BTV y Arregui– es la cabeza visible del proyecto a nivel comercial. Durante la comida ha salido un tema peliagudo: la formación del sector. ¿Se puede enseñar a ganzuar una cerradura a cualquier interesado en aprender? De la respuesta a esta pregunta depende la seguridad física de muchos bienes y personas. Otro tema apasionante es el de la cerrajería forense. En los próximos meses conoceremos el crecimiento de esta iniciativa y el lanzamiento de un buen número de producto. Mis mejores deseos.

De la mano de Alberto Mediavilla y Samir hemos conocido el restaurante Taberna Herrerías, imprescindible en Logroño si no quieres pasar por la calle Laurel.

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