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¿Eventos o churros?

Por Iván del Dedo MartínResponsable de contenidos del área de Suministros Industriales

No malinterpretéis mi titular, no voy a meterme con ningún evento. El noble arte del churrero consiste en transformar una simple masa en una deliciosa y crujiente delicia con una facilidad que asombra a cualquiera. Con pocos ingredientes y algo de habilidad, un buen churrero puede producir churros en cantidades que parecen interminables. Esta capacidad para generar algo tan satisfactorio y rentable me recuerda a la proliferación de eventos en los suministros industriales. En la última semana, al menos, han celebrado citas de este tipo Lafermu, Prolians Metalco Girona, Soldufer… Pero, al igual que la ingesta de churros tiene un límite (para unos más que para otros), cabe preguntarse si estamos preparados para absorber tantos eventos.

Las jornadas multimarca y puertas abiertas son, sin duda, una excelente oportunidad para que los suministros industriales muestren su oferta y atraigan a nuevos clientes. Sin embargo, la clave del éxito reside en tener un objetivo claro y bien definido. ¿Están los suministros realmente consiguiendo atraer a los clientes adecuados, o simplemente organizan eventos sin una estrategia concreta porque el resto lo hacen? La falta de una meta clara puede convertir estas jornadas en simples actos sociales sin un impacto significativo en las ventas o en la fidelización de los clientes.

El verdadero reto consiste en asegurarse de que estas jornadas no sólo sean atractivas, sino también efectivas. ¿Se está proporcionando valor real a los clientes, ofreciéndoles algo que no puedan obtener en una visita regular a la tienda o en una de las múltiples ferias del sector? Las demostraciones de productos, las charlas técnicas y las promociones especiales son herramientas poderosas, pero sólo si se utilizan de manera estratégica y con un propósito bien definido. Sin una planificación cuidadosa, estas jornadas pueden diluirse en el ruido de tantos eventos similares, perdiendo su impacto.

Además, la saturación del calendario de eventos puede hacer que los clientes se sientan abrumados y menos inclinados a participar. Si bien es positivo que los suministros quieran mostrar su vitalidad y dinamismo, es crucial que cada jornada tenga una propuesta de valor clara y diferenciada. De lo contrario, el riesgo es que los clientes perciban estos eventos como repetitivos y carentes de verdadera innovación. Y, además, que esa percepción también la tengan los fabricantes.

En última instancia, para que estas jornadas resulten realmente exitosas, los suministros deben centrarse en objetivos precisos y en la creación de experiencias significativas para sus clientes. Esto implica conocer bien a sus clientes, ofrecer contenido relevante y asegurarse de que cada evento esté alineado con una estrategia de negocio clara. Sólo así podrán convertir estas jornadas en una herramienta poderosa para el crecimiento y la fidelización de su clientela.

¿Están consiguiendo los suministros este propósito? Quiero leer vuestra opinión en comentarios, aunque yo tengo claro que sí lo están consiguiendo, con jornadas específicas y bien definidas, así como un llamamiento efectivo a los clientes. Pero, ya se sabe, en esta vida un día puedes ir a la cabeza y al siguiente estar en la cola.

En esta ocasión voy a recomendar “La desaparición de Josef Mengele”, una adaptación gráfica de la novela de Olivier Guez sobre la huida y la persecución del “médico” y torturador de Auschwitz.

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