Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y de medición de nuestra web para mejorar nuestros servicios. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Acepto
  1. Inicio
  2. Opinión
  3. Editorial
  4. "No vale que la central de compras sea el gorrón de nuestro sector"

Francesc Martínez, presidente de Cifec

"No vale que la central de compras sea el gorrón de nuestro sector"

Reflexiones sobre el cooperativismo ferretero

Francesc Martínez (Ferretería Boluda), presidente de Cifec, expone sus puntos de vista sobre el cooperativismo en ferretería:

"El ser humano actual no es más que una evolución de sus antepasados, tal y como analizó Darwin en El origen de las especies. La evolución genética de cualquier especie se desarrolla en unos parámetros temporales que se parecen más al tiempo geológico que al tiempo humano. De esta forma, los tiempos se miden en miles de años y para que exista algún cambio significativo es necesario esperar tanto tiempo, que nuestras humildes y cortas existencias se quedan cortas y los plazos temporales se nos antojan enormes.

No ocurre lo mismo con los cambios culturales (en los que, por supuesto, incluyo los técnicos), ya que estos cambios derivan de forma más rápida que los genético-adaptativos. Un ejemplo es la importante tecnificación  y el sobre exceso de información que estamos viviendo y que conlleva, y conllevará sin temor a equivocarme, a un importante cambio cultural que, de hecho, ya hemos empezado vivir y del cual no puedo pronosticar su deriva.

Como consecuencia de todo ello nos encontramos ante una importante paradoja, nuestro cuerpo, pero especialmente nuestra mente son unos increíbles diseños fruto de miles de años de evolución que están especialmente preparadas para la vida en el pleistoceno. Sin embargo, esa mente pleistocénica se halla inmersa culturalmente en una sociedad industrial, urbana y tecnificada.

Pero no lo olvidemos, somos eso, nuestra genética nos hace máquinas perfectas de sobrevivir en el pleistoceno. En un ambiente prehistórico somos cazadores, recolectores y tribales. Hace poco oí a un gurú - antiguamente le habríamos llamado chamán o jefe de la tribu- decir al respecto de la moderna gestión del tiempo: si te levantas por la mañana media hora antes le tienes una ventaja de media hora a tu enemigo. No debemos escandalizarnos por este tipo de dialéctica ya que lo que manda nuestro ADN forjado durante miles y miles de años.

Por suerte, y a pesar de que el pasado siglo seguramente ha sido el más bárbaro de la historia de la humanidad, los humanos hemos sido capaces de culturizarnos, crecer, socializarnos y crear estructuras sociales jurídicas y políticas que nos den cobertura y que nos sirvan. La inteligencia social es fuente y causa de la socialización ya que nos necesitamos unos a los otros para sobrevivir.

Salvando las distancias, algo parecido ha ocurrido con las cooperativas de ferreteros. Sin embargo, y haciendo honor a nuestro cerebro plesitocénico, como por otra parte no podía ser de otra forma, nos hemos quedado en la caza, la lucha contra la tribu contraria y el ansia de ser el macho alfa que lo controlara y sometiera todo a su voluntad.

El futuro no está en entender a la cooperativa como tribu que defiende a sus miembros del enemigo exterior ya sea competidor, otra tribu o incluso el proveedor. Sin entrar en la discusión de la forma jurídica, entiendo que es necesario el ejercicio intelectual por parte de todos los actores del cooperativismo ferretero para redefinir el modelo social que nos ha de servir en los próximos años.

Concretando: ¿es suficiente plantear la unión de cooperativas mediante fusiones u otras organizaciones con el mero objetivo de ser un nuevo macho alfa más potente capaz de subyugar al proveedor y sacarle un uno por ciento adicional por pago centralizado más otro tanto por no sé qué, más otra condición de no sé qué cosa...?

Un individuo egoísta -o por qué no llamarlo por su nombre: el gorrón (los ingleses lo tienen muy claro: free rider)- avanzará más que sus semejantes. En el modelo cooperativista que tenemos, y que a mi entender todavía no está agotado, es necesario cierto concepto altruista beneficioso para todos donde la suma de las partes es más que la mera adicción algebraica de las unidades.

En nuestra época y en el contexto de crisis en el que nos encontramos, el modelo cooperativista puede jugar un papel fundamental como catalizador de fuerzas y unificador de las necesidades y voluntades de los integrantes del mercado. Para ello no vale que la central de compras sea el gorrón de nuestro sector. La cooperativa debe aportar valor añadido; con la mínima e imprescindible estructura debe servir, no solo a su socio, sino a los demás interlocutores del mercado, especialmente a los proveedores.

En otras palabras, se acabó lo de sentarse frente al proveedor para que además de unas condiciones extra este mantenga la estructura atrofiada de la cooperativa. No vale, ¿Qué aportamos?

Como cantaba Bob Dylan, los tiempos están cambiando y no podemos quedarnos a verlas venir con unas estructuras atrofiadas y, sobre todo, unas mentalidades obsoletas. Las nuevas condiciones del mercado, la crisis, pero sobre todo la mayor transparencia que deriva de la facilidad de acceso a la información (Internet) y la mayor agilidad logística pueden hacer mella en estas estructuras que piensan principalmente en sangrar al proveedor en aras de unas mejoras de unos simples puntos.

La inteligencia social cooperativa exige que seamos capaces de aportar soluciones innovadoras: el proveedor quiere vender a alguien fiel y que lo pague, el socio quiere dedicarse a su negocio al cien por cien y que este le permita vivir, despreocupándose de la gestión de compras, de la financiación, del marketing, importaciones y marcas propias, de la gestión informática y administrativa, ya que la cooperativa lo hace por él.

En estos tiempos de nervios donde se oye en muchos foros que las uniones de cooperativas van a ser más de lo mismo me permito alzar la voz y exigir que eso de ir de gorrón está de más. Nos necesitamos más que nunca y el cooperativismo ferretero, a veces demasiado presionado por su corsé jurídico, es una buena herramienta que debe reinventarse".

Comentarios (1)

This comment was minimized by the moderator on the site

Bon article Francesc !!!!!
I ahora venga manos a la obra

No hay comentarios escritos aquí
Haz tu comentario

Haz tu comentario

  1. Publicar comentario como invitado.
Archivos adjuntos (0 / 3)
Compartir su ubicación

Enlaces patrocinados