El fraude de empresas que se hacen pasar por cerrajeros no es algo nuevo. Llevamos años denunciando estas prácticas, pero han sabido adaptarse y reinventarse. Desde noviembre de 2024, cuando Google eliminó la posibilidad de que el gremio de la cerrajería pudiera anunciarse en Google Ads, se notó una disminución en la frecuencia de estas estafas.
Sin embargo, han encontrado otras vías para publicitarse, y en los últimos meses volvemos a ver cómo proliferan estos engaños, sobre todo en épocas de mayor urgencia como el verano.
El fraude en detalle: cómo operan
Estas empresas fraudulentas tienen un modus operandi bien definido. Pagan anuncios en buscadores alternativos, portales de clasificados o incluso en redes sociales, donde vuelven a aparecer con precios gancho —aperturas por 30 o 40 euros— que no tienen nada que ver con la factura final, que puede superar los 1.200 euros.
Lo más preocupante es que muchos de estos “técnicos” no se identifican, trabajan sin formación ni seguro, y en algunos casos ni siquiera se trata de cerrajeros reales, sino de personas improvisadas con herramientas básicas.
En Kodify Cerrajeros hemos atendido casos desgarradores: personas mayores estafadas, turistas engañados o familias que, tras una apertura de emergencia, se encontraron con puertas destrozadas y facturas desproporcionadas. Este fraude no solo afecta al bolsillo del cliente, sino que deja una estela de desconfianza hacia toda la profesión.
El intrusismo profesional ha deteriorado la imagen del cerrajero. Muchos clientes nos reciben con desconfianza, preguntando si también nosotros vamos a cobrar “600 euros por abrir una puerta”.
Este tipo de comentarios son el resultado directo de estas prácticas abusivas, y afectan especialmente a los pequeños autónomos, empresas familiares y profesionales que sí cumplen con los requisitos legales y éticos.
Además, genera una competencia desleal insostenible: mientras nosotros invertimos en formación, herramientas homologadas, seguros de responsabilidad civil y cumplimiento normativo, ellos operan al margen de todo. Esta situación no solo perjudica al consumidor, también pone en riesgo la sostenibilidad del gremio.
Mi visión como cerrajero acreditado
Como profesional acreditado y actual vicepresidente de ACSE (Asociación de Cerrajeros y Seguridad de España), estoy convencido de que la solución pasa por una mayor concienciación ciudadana, pero también por regulación.
Hace falta una normativa que controle quién puede ofrecer servicios de cerrajería, que exija identificación profesional, tarifas transparentes y control de publicidad en plataformas digitales.
Desde Kodify y desde ACSE trabajamos activamente para dignificar la profesión: impulsamos campañas informativas, formaciones y alianzas con plataformas y asociaciones de consumidores. Pero aún queda mucho por hacer.
Las apariciones en televisión: un altavoz necesario
Recientemente he participado en programas como Y Ahora Sonsoles y Espejo Público, donde he denunciado públicamente estas estafas. Mi objetivo ha sido siempre dar voz a un problema real que afecta a miles de personas. Estas intervenciones han generado una oleada de apoyo, pero también algunas llamadas anónimas y vagas amenazas. Aun así, no pienso callarme.
No se trata solo de abrir una puerta. Se trata de confianza, de ética y de responsabilidad. Por eso, mi recomendación es clara: elige cerrajeros acreditados, desconfía de los precios irrealmente bajos y exige siempre factura e identificación profesional. Si entre todos alzamos la voz, lograremos que este tipo de fraude deje de tener cabida en nuestro sector.














