…porque ése ha sido el motivo por el que Bricolatge Martí ha tenido que bajar la persiana. Esta tienda de pintura, ferretería, material eléctrico, maderas y jardinería, ha cerrado a finales de año porque, tras 40 años de servicio en Reus (Tarragona), los hijos del dueño no continuarán con el negocio familiar puesto que se dedican a otros sectores.
Cuando uno lee, o tiene que informar, sobre este tipo de noticias (el cierre de Bricolatge Martí salió publicado en un diario digital tarraconense) es inevitable sentir algo de melancolía. Es cierto que a lo largo del año se producen muchas aperturas, pero el hecho de que un negocio se vea obligado a cerrar porque no hay quien se haga cargo de él… da un poco de pena.
Y más si, como en el caso de este negocio, su cierre pone fin al comercio de proximidad en la calle Alt de Sant Pere, donde estaba ubicado. De hecho, tras bajar la persiana de su establecimiento por jubilación, Joaquim Martí, el propietario, asegura que en esa calle “quedarán todos los locales vacíos“.
Qué sensación tan amarga pensar en una calle vacía de comercios de proximidad; qué sensación tan triste que un negocio tenga que bajar la persiana porque no hay relevo al frente del mismo; y qué pena acabar (y empezar) el año con noticias de este tipo.
Pero es lo que hay: al igual que unas tiendas abren, otras bajan la persiana. Sólo queda esperar que en 2023 sean más las que se inauguren que las que cierren, y que ojalá haya más hijos que quieran continuar con el legado de sus padres.
M.Ángeles Moya









