Amazon no era el monstruo que imaginábamos, solo había que darle tiempo. Quizás no supimos entenderle. Nos figurábamos un gigante capaz de arrasar sin escrúpulos con el comercio de proximidad, atrincherado en los precios ajustados y la inmediatez, y ahora se nos ha revelado como un amante de los negocios de barrio, preocupado por su futuro y viabilidad.
Por eso la solución a los problemas que sufren los comercios, y por supuesto las ferreterías más domésticas, ha llegado del presunto verdugo. Amazon, todopoderoso, guía y luz en el camino.
La fórmula se entiende bien: que sean los comercios de barrio los que realicen los repartos de paquetería al cliente final. Una media de 30 diarios, de lunes a sábado, en función de las ciudades y los códigos postales. La razón, aquí: un beneficio de 0,80 por paquete, una ‘propina’ extra de unos 600 euros al mes, estiman.
Amazon pretende limpiarse a buena parte de su flota inconfundible de furgonetas y a una importante cantidad de repartidores autónomos cada vez más reivindicativos, y se ahorrará millones de euros de gasto en una logística exigente. Daños colaterales de la misericordia con el comercio de calle, convertidos en “establecimientos colaboradores”. Toda una declaración de intenciones.
Una única duda: ¿de qué manera podrán las ferreterías y el comercio en general, acorralados por la escasez de personal, dar salida a una actividad diaria de reparto de esas dimensiones? Amazon, pura bondad, también nos invita a esta introspectiva reflexión de negocio tan necesaria.
Más pruebas: Amazon está cerrando establecimientos físicos en algunas regiones de Estados Unidos -sus formatos Amazon Fresh y Amazon Go-. Bajo el humilde pretexto de que los números no les salen, este repliegue solo puede entenderse por este despertar amoroso de Amazon por el verdadero comercio de proximidad.
Fuimos injustos, y es digno reconocerlo: convertimos en opresor a nuestro benefactor.











Muchas gracias AMAZON Tesquilla!!!!!!!!
Solo nos faltaría que nos enviaran de regalo también un uniforme con gorrita incluida.
Vamos a ver si lo he entendido…
Supongamos que tardo 8 minutos de media en hacer cada reparto y hago 30 repartos al día, es decir invierto 240 minutos de mi tiempo, esto es 4 horas (mías o de un trabajador que cobra 12€/hora)
Y por ese trabajo el Sr. Bezzos me paga 24€ (30 x 0.8€). Lo que viene siendo a 6€ euros la hora. Y yo me tendría que hacer cargo del coste de la infraestrucutra del reparto: furgoneta y gasolina….o quizá una bicicleta …. o unas sandalias de esparto y una saco de mimbre para abaratar costes.
Me queda una duda: ¿el cilicio lo ponen ellos o habría que que comprarlo en su web?
He tenido que ver el calendario porque un momento creí que era 28 de Diciembre.
NO ES TAN BONITO COMO PARACE .AUNQUE 0.80 EUROS POR PAQUETE ESTA BIEN.YO TRABAJE CON OTRA EMPRESA DURANTE UN AÑO CON LA IDEA DE QUE SI VIENEN A BUSCAR UN PAQUETE EL CLIENTE SE LLEVE UNA BOMBILLA O UNAS PILAS POR EJEMPLO.LO PRIMERO EL 90 POR CIENTO DE LOS CLIENTES SOLO RECOGIAN EL PTE.SEGUNDO NOS LLAMABAN POR TELEFONO PREGUNTANDO QUE EL PTE NO LLEGA Y OTROS PROBLEMAS Y TODO ESTO SOLO GANANDO 0,25 EUROS POR PAQUETE Y LUEGO TIENES QUE DECLARAR EL IVA DE LO QUE GANAS .RESUMIENDO MI ESPERIENCIA NO HA SIDO BUENA.PUEDE SER QUE AMAZON LO HAGAN MEJOR
Jejejeje, Hoy día hay que tener cuidado cuando se es irónico, que últimamente no captamos bien la ironía y el sarcasmo.
Buen artículo.
¡Gracias, Carlos! Siempre es excitante escribir en ese limbo entre la realidad y la ironía. Pero sí, tiene sus riesgos.
Estaba en duda de si hablabas en serio o era ironía. El problema es que como con cualquier mensaje político o cualquier vendedor de crece pelo , siempre hay quien compra el discurso . Y los grandes saben hablar muy bien , falta tener claro que queremos ser