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Restricciones en Baleares: la particular situación de los ferreteros en las islas (VI)

Joan García, gerente de Ferretería Bricocentro Llomgar, en Alcudia (Mallorca), cuenta a 'C de Comunicación' cómo están afectando al sector las restricciones del Gobierno balear para frenar la expansión del COVID-19.
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El Gobierno de las Islas Baleares ha endurecido las restricciones para frenar la expansión del COVID-19, ya que tres de sus islas (Mallorca, Menorca e Ibiza) se encuentran en el nivel 4 de alerta, el más alto de los establecidos por el Gobierno central durante la primera ola de la pandemia. Las nuevas medidas adoptadas por el Gobierno balear inciden directamente sobre el comercio (también sobre la hostelería, que se ha cerrado completamente).

En Mallorca y Menorca, está prohibida la apertura al público de los establecimientos comerciales, grandes superficies y centros comerciales que dispongan de más de 700 metros cuadrados de superficie destinada a exposición y venta al público; en el caso de Ibiza, la superficie se restringe a 400 metros cuadrados.

El resto de establecimientos sí pueden abrir, pero sólo hasta las 20:00h. En general, de todas estas medidas se exceptúan los comercios considerados esenciales, pero las ferreterías y centros de bricolaje no están considerados como tal. "En el caso de los horarios, realmente nos da igual, porque a las siete de la tarde ya no hay casi nadie por la calle, incluso desde antes de que cerrasen los bares", explica a C de Comunicación Joan García, gerente de Ferretería Bricocentro Llomgar, situada en Alcudia (Mallorca).

"Aquí no se está trabajando tanto como en la Península"

"En Baleares -añade-, venimos de una situación bastante complicada". Y es que, con las restricciones que se aplicaron desde el inicio de la pandemia en toda España, el territorio insular se vio especialmente afectado. "Aquí no se está trabajando tanto como en la Península", lamenta Joan García, aunque reconoce que el sector de la ferretería y el bricolaje "no está tan mal como el de la ropa, el calzado o la hostelería".

El turismo en las islas es fundamental para el crecimiento económico de la región, y las restricciones afectaron duramente a este sector. "Aquí, el 65 % de la gente no ha trabajado, por lo que el nivel de gasto es mínimo", aclara. "Como la gente no ha ganado tanto dinero, no gasta; los extranjeros se volvieron a su país y la vivienda vacacional también está a cero", relata el gerente de Ferretería Bricocentro Llomgar.

"Estamos surfeando"

Por eso, él dice que los ferreteros en las islas están "surfeando". "Estamos sobreviviendo, que no es poco; sí trabajamos, y gracias a que la gente pasaba más tiempo en casa y tenía que hacer cosas, compraban más productos de ferretería y bricolaje, pero al no tener ingresos, el nivel de gasto es muy bajo".

Joan García considera que todo lo que está pasando es bastante "lógico", en lo referente a su sector. Él pertenece a la Asociación de Comerciantes de Alcudia y es consciente de que hay otros sectores más afectados "que marcan ceros semanales". No se queja. De hecho, este joven ferretero se despide con un "ánimo, seguimos trabajando".

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