Hay escenas que no hacen falta ensayar porque se repiten solas, una y otra vez, en mostradores de toda España. Da igual el tamaño del negocio o la ubicación. Y si no, que se lo digan a Ferrokey Puertollano, protagonista de una nueva entrega de Algoritmo Ferretero.
En el reel que han compartido en redes sociales, los ferreteros relatan —con humor y bastante resignación— una situación muy reconocible: una clienta compra una cubertería dos semanas antes de Navidad y, una vez pasadas las fiestas, regresa con una intención clara… devolverla. El motivo, esta vez, no importa tanto como la escena.
Desde el otro lado del mostrador llega la explicación: no es posible devolver un producto que ha estado en contacto directo con la boca. La respuesta de la clienta tampoco sorprende: tiene el ticket. Y cuando se le insiste en que no es una cuestión administrativa, sino de sentido común, aparece la frase final que cierra el episodio: volverá otro día “para hablar con quien corresponda”.
Una de esas situaciones que forman parte del día a día del comercio de proximidad. Momentos en los que la normativa, la lógica y la experiencia chocan frontalmente con la convicción del cliente de que, de una forma u otra, todo es negociable.
Hay cosas que cambian con el tiempo, la tecnología o las redes sociales. Pero otras —como intentar devolver una cubertería después de Navidad— parecen eternas.

















Yo me encontré a un cliente cortándose los pelos de la nariz con una tijera y cuando le pregunté que estaba haciendo me respondió:
“Tendré que probar la tijera para ver si me vale ¿no?”
No tuve que hacer nada más porque a la vista de la escena, otros clientes que esperaban su turno le recriminaron su acción de tal modo que lo obligaron a comprarla le gustase o no.