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Ferreterías en Ubrique en medio del temporal, las inundaciones y los temblores de tierra: “Esto aún es una pesadilla”

Por Alejandro CentellasResponsable de contenidos del área de Ferretería y Bricolaje

En Ubrique (Cádiz) no existe un día normal desde hace más de una semana. Las borrascas Leonardo, primero, y Marta, después, no han dado tregua en la localidad. Inundaciones, toboganes de agua, cortes de luz, temblores de tierra. Las imágenes hablarían por sí solas. Pero en el municipio, aún con el miedo dentro, contarlo es otra forma de terapia.

Este municipio de la Sierra de Cádiz ha sido uno de los más golpeados por unas lluvias históricas. El nerviosismo y la incertidumbre se perciben con nitidez. Con diferentes formas de expresión. Y todas lógicas. De las tres ferreterías ubriqueñas contactadas por C de Comunicación, en una no quieren saber nada de periodistas, en otra hablan con un fuerte ruido de fondo porque la faena se acumula, y en otra se expresan con sinceridad sobre lo que viven.

Ferretería Vicente es una de las últimas. Sin rodeos: “Esto aún es una pesadilla”. Ubicada en la Avenida de España de Ubrique, en la zona baja del pueblo, su ferretería no se ha visto especialmente afectada por la entrada descontrolada de agua, pero han vivido de cerca una situación límite en el pueblo.

El comercio estuvo cerrado el día de alerta roja, cuando las previsiones advertían de lo peor. Y, después, ha permanecido cerrado por las tardes ante la falta de vecinos por las calle. El municipio llegó a desalojar a 350 personas. Hoy, a 11 de febrero, aún permanecen 52 fuera de sus casas.

“Teníamos el contacto del Ayuntamiento, entonces si necesitaban algo venía al comercio y se lo daba”, relatan desde Ferretería Vicente. “Lo que más nos faltó eran trajes de agua y botas”, explican. Una situación repetida en tantas otras ferreterías.

Ahora, cuentan, están empezando a recibir algo de mercancía. Y poco a poco regresan a la normalidad. Una normalidad relativa que empieza a notarse en ferreterías como El Puente, también en Ubrique. Cuando atienden la llamada de este medio, el ruido de fondo de personas y movimiento expresa la necesidad de un municipio, en muchas zonas, por rehacer.

Cuando los destrozos en casas y comercios se acumulan, y mientras la lluvia constante empieza progresivamente a decaer, tanto particulares como profesionales se acercan a las puertas de la ferretería. Y en ferretería El Puente se nota claramente el trasiego. “Te tengo que dejar”, zanjan. Lo inmediato manda.

Los comercios ferreteros miran todavía al cielo con incertidumbre. Lo peor, quizás, ha pasado, pero ahora queda otro largo camino. Con menos atención, pero igual de crucial. Y ahí las ferreterías, una vez más, vuelven a ser esenciales.

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