El mayorista ferretero Julián Celda-Profesa sufrió los efectos de una de las riadas más trágicas vividas en España. El almacén, situado en Ribarroja de Turia, quedó arrasado. El agua destrozó casi la mitad del stock. Mes y medio después han retomado la actividad y abre las puertas de la empresa a C de Comunicación.
Es martes a media mañana y en el almacén de Julián Celda-Profesa hay actividad. Y eso ya es mucho decir. Porque la nave del mayorista ferretero se encuentra en un polígono de Ribarroja de Turia, en una de esas ‘zonas cero’ que asoló la DANA del pasado 29 de octubre.
Donde ahora hay trabajadores moviendo mercancía antes solo había lodo. En la empresa trabajaron a destajo reuniendo a empleados, amigos y familiares para sacar el barro. Llegaron a congregarse hasta cien personas en un día armadas con palas, botas y trajes de protección.
Julián Crespo recibe a C de Comunicación a las puertas de su almacén, si acaso un oasis en medio de unas calles todavía recubiertas de polvo y con coches destrozados, pero aún con mercancía inservible en el exterior.
En las conversaciones se entremezclan el optimismo por retomar la actividad –“estamos en velocidad de crucero”, admite Julián- y los terminología propia de toda la burocracia que queda por delante: peritos, siniestros, solicitudes de ayudas…
Antes de lo sucedido, Julián Celda-Profesa contaba con un stock de alrededor de 4 millones de euros. La DANA arrasó con algo menos de la mitad. Es por eso que Julián Crespo alaba todas las muestras de solidaridad que ha recibido en este tiempo por parte de proveedores y de clientes, y que ha tratado de devolver también a sus propios clientes.
Desde el pasado 25 de noviembre la empresa retomó la actividad. Y ahora marchan con una normalidad entrecomillada, todavía con cosas por hacer y recuperar, pero sirviendo pedidos con una dinámica parecida a antes del suceso.














